Brunete en guerra

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EL PASADO DE BRUNETE (ENLACE WEB)

Brunete en Rutas con Historia

Brunete en la memoria

Brunete en la Memoria

Brunete en la Memoria en facebook

Arqueología militar en la guerra civil española. Sector Batalla de Brunete

Registro de casamatas de Brunete

BRUNETE EN GUERRA

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La batalla de Brunete (6 de Julio de 1937 – 25 de Julio de 1937) consistió en una ofensiva del bando republicano (Ejército Popular de la República) en esta localidad y otras del oeste de Madrid que tenía como objetivo embolsar a las fuerzas del bando nacional que presionaban Madrid y también evitar la toma de Santander en el norte de España por las tropas de Franco aliviando la situación en el frente norte

A comienzos del verano de 1937, un año después del inicio de la guerra civil, tras el fracaso del asalto de Madrid, el ejército franquista inicia la campaña del norte. En poco tiempo, el ejército republicano estará en una situación muy delicada, las tropas de Franco ocupan Bilbao y avanzan hacia Cantabria y Asturias. Madrid por su parte sufre duros ataques y la presión de los sublevados cada vez es más asfixiante, el ejército fiel a la República necesita un golpe que alivie estos dos frentes.

Aunque inicialmente las fuerzas republicanas lograron avanzar y adentrarse en el territorio enemigo con relativo éxito, a los pocos días de comenzar las operaciones la ofensiva republicana se agotó y sus avances quedaron detenidos. El general Franco decidió detener la Ofensiva del Norte y trasladó refuerzos a la zona centro para poder lanzar una contraofensiva y recuperar el terreno perdido. Tras una semana de duros combates las fuerzas de Franco habían logrado recuperar la mayor parte del terreno perdido inicialmente, momento en que se dio por terminada la batalla. Ambas partes sufrieron un elevadísimo número de bajas sin que ninguno se alzara con una victoria clara. Los republicanos, que fueron los que tuvieron un mayor número de bajas, no lograron su principal objetivo y la Ofensiva del norte se retrasó tan solo un mes más del plan original. Por su parte, las fuerzas sublevadas detuvieron sus operaciones en el norte y sufrieron un elevadísimo número de bajas por un objetivo de tan escasa importancia como era Brunete. Para las Brigadas Internacionales esta batalla también resultó especialmente sangrienta, sufriendo durante la misma unas bajas muy elevadas.

Brunete está considerada como uno de las enfrentamientos más sangrientos de la Guerra civil española. Así mismo, se convirtió en la principal batalla de la guerra civil en cuanto empleo de carros de combate y grandes masas acorazadas, especialmente por su trascendencia técnica para el empleo de los carros de combate. Posteriormente la dictadura franquista creó la llamada División Acorazada Brunete, denominación que recibió en honor a este acontecimiento militar.

Fuente: wikipedia

Brunete, sangre y muerte en una de las batallas más cruentas de la guerra civil

DOCUMENTOS ACCESIBLES EN INTERNET

Brunete sufrió una destrucción casi total durante la Guerra Civil. La Dirección General de Regiones Devastadas inició la reconstrucción del pueblo en 1940. Las obras, finalizadas seis años después, fueron inauguradas por Francisco Franco y conservan placas de exaltación de la victoria franquista que en una de ellas se califica como “nuestra gloriosa cruzada de liberación”.

Un pueblo devastado y reconstruido (noticia EL Pais)

RECREACIÓN HISTÓRICA

Para saber más…

Brunete, una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil (ABC)

Fortificaciones de la guerra civil española en la Comunidad de Madrid

Los fortines de Brunete

Brunete en el NODO, 1944-1948

LA POLÉMICA

El equipo del Gobierno del ayuntamiento de Brunete pidió en el verano de 2013 que la Plaza Mayor, junto con la iglesia y las vistas del Paseo de Boadilla, se integraran en los Bienes de Interés Cultural (BIC). La Dirección General de Patrimonio inicia los trámites para declarar la plaza Mayor, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y su entorno Bien de Interés Cultural (BIC). En el expediente abierto por la Comunidad de Madrid se menciona de forma específica a los escudos o placas conmemorativas, lo que implicaría su protección. En el documento se considera que: “proporcionan las claves para el conocimiento del bien y las circunstancias en que fue construido, como el escudo de España que preside la Casa de Falange o las lápidas conmemorativas situadas en la escalinata de acceso a la iglesia”.

Hay placas en honor a José Antonio Primo de Rivera, lápidas conmemorativas del ‘glorioso Alzamiento Nacional’ y águilas de San Juán. Solicitan que sea declarada como patrimonio histórico, y por tanto, mantenidas tal y como están.

Los símbolos de la polémica.

El 3 de julio de 2014 se aprobó en el Pleno del Ayuntamiento de Brunete la retirada de los símbolos franquistas que se erigen en su Plaza Mayor con el voto en contra de los miembros del Partido Popular. En la proposición, los socialistas exigían al alcalde que cumpliera la Ley de Memoria Histórica y que procediera a quitar las placas. La propuesta fue aprobada con el apoyo de IU y UPyD, haciendo valer la mayoría que la oposición tenía en el ayuntamiento desde las elecciones de 2011. También se aprobó la creación de un Museo de Historia Contemporánea de Brunete.

Moción para la retirada de placas franquistas

Moción para la creación de un Museo de Historia Contemporánea

La opinión de de la oposición

Tras las elecciones municipales de junio de 2015, podemos indagar cómo está la situación actual. Como trasfondo de esta polémica, se encuentra la más profunda relacionada con la Ley de la Memoria Histórica aprobada en 2007 por las Cortes durante el gobierno de Rodríguez Zapatero. En otro artículo aportaremos documentos para poder reflexionar sobre este tema desde un punto de vista historiográfico

Resultados de las elecciones municipales en Brunete

Página web del ayuntamiento.

https://resultados.elpais.com/elecciones/2015/municipales/12/28/26.html

El incendio del ayuntamiento el 6 de junio 2015

 

 

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Larra, desesperación liberal y romántica

 

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Del mismo modo que Goya y Jovellanos fueron nuestros hilos conductores del comienzo de la crisis del Antiguo Régimen, a través de la corta vida de Mariano José de Larra (1809-1837) descubriremos las contradicciones, debilidades y conflictos del final del reinado de Fernando VII y el difícil inicio de un régimen liberal. Tiempos de eclosión del romanticismo, de ilusiones y frustraciones en los que nace la frágil e inestable España liberal del siglo XIX.

La España de Larra. Retrato de un país mísero y gris

Larra, la desesperación creadora

Bicentenario de Larra

Larra y la revolución burguesa

La melancolía de un liberal

Larra. Escribir, llorar, tal vez morir

Memoria de España. Por la senda liberal

Nueva Historia de España: la crisis del Antiguo Régimen

«Ese vago clamor que rasga el viento / es la voz funeral de una campana / vano remedo del postrer lamento / de un cadáver sombrío y macilento / que en polvo sucio dormirá mañana». 

José de Zorrilla, 15 de febrero de 1837 en el entierro de Larra

 

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“Hombres nuevos para cosas nuevas (…) En tiempos turbulentos, hombres fuertes, sobre todo, en quienes no esté cansada la vida, en quienes haya ilusión todavía; hombres que se paguen de gloria y en quienes arda una noble ambición y arrojo constante contra el peligro”.

Larra. Dios nos asista, abril de 1836

 

Larra, guía didáctica de Emilio Sales (con motivo de su bicentenario, 1809-2009)

Larra en la Biblioteca virtual Cervantes

Mariano José de Larra (Museo nacional del Romanticismo de Madrid).JPG

Larra. Trayectoria personal y literaria

Hablemos de Larra: El día de Difuntos de 1836

En este país

Artículos selectos

Larra para twittear

Andrés Borrego, pionero del periodismo parlamentario

Cine y literatura para la Historia de España del siglo XIX

Un recorrido literario y cinematográfico por la historia de España del siglo XIX

Siglo XVIII. Despotismo Ilustrado

 Un soñador para un pueblo de Antonio Buero Vallejo (Espasa Calpe, 2006) y Esquilache, Josefina Molina, 1988. Obra de teatro y película para entender las contradicciones del Despotismo Ilustrado a través de la historia del motín de Esquilache de 1766.

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Esquilache, Josefina Molina, 1988

Los fantasmas de Goya (Milos Forman, 2006)

 La crisis del Antiguo Régimen (1788-1833)

 Un día de cólera de Arturo Pérez Reverte, 2007. La jornada del 2 de mayo desde sus protagonistas. “Este relato no es ficción ni libro de Historia. Tampoco tiene un protagonista concreto, pues fueron innumerables los hombres y mujeres envueltos en los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Héroes y cobardes, víctimas y verdugos, la Historia retuvo los nombres de buena parte de ellos: las relaciones de muertos y heridos, los informes militares, las memorias escritas por actores principales o secundarios de la tragedia, aportan datos rigurosos para el historiador y ponen límites a la imaginación del novelista. Cuantas personas y lugares aparecen aquí son auténticos, así como los sucesos narrados y muchas de las palabras que se pronuncian. El autor se limita a reunir, en una historia colectiva, medio millar de pequeñas y oscuras historias particulares registradas en archivos y libros. Lo imaginado, por tanto, se reduce a la argamasa narrativa que une las piezas. Con las licencias mínimas que la palabra novela justifica, estas páginas pretenden devolver la vida a quienes durante doscientos años sólo han sido personajes anónimos en grabados y lienzos contemporáneos, o escueta relación de nombres en los documentos oficiales.»

La trilogía de José Luis Corral sobre la época, Trafalgar (2001), Independencia (2005) o El rey felón (2009). Las tres novelas cubren  la fase final del reinado de Carlos IV y la Guerra de independencia a través del soldado Francisco de Faria.

Yo, el rey de Juan Antonio Vallejo-Nágera. En el año 1808 José Bonaparte está en Bayona, llamado por su hermano Napoleón, quien le ha hecho renunciar al reino de Nápoles para ocupar el trono de España. En Bayona conversa con el emperador, se entera de las intrigas de la familia real española y se dispone a ser buen rey para aquel país desconocido para él. Mientras, van llegando noticias alarmantes, las atrocidades que ha cometido Murat en Madrid, las partidas de guerrilleros en toda la península, y cuando el nuevo monarca entre en Madrid, comprenderá que a pesar de sus buenas intenciones todo lo que haga va a ser inútil. Con un material histórico interesantísimo, Vallejo-Nágera, después de documentarse de un modo muy completo, ha escrito una novela llena de verdad humana en la que los personajes de la historia, empezando por el propio José I, tan calumniado y tan mal conocido entre nosotros, adquieren una nueva vida gracias al arte de un extraordinario escritor. Yo, el rey es la novela ganadora del Premio Planeta 1985.

Sangre de mayo (José Luis Garci, 2008).
Bruc (Daniel Benmayor, 2010)

La sombra del águila de Arturo Pérez Reverte, narra una historia ficticia basada en un hecho real: Durante la campaña de Rusia de 1812, en un combate adverso para las tropas napoleónicas, un batallón de antiguos prisioneros españoles, enrolados a la fuerza en el ejército francés, intenta desertar, pasándose a los rusos. Interpretando erróneamente el movimiento, el Emperador lo toma por un acto de heroísmo y ordena en su auxilio una carga de caballería que tendrá imprevisibles consecuencias. Este relato breve fue publicado en el diario El País en agosto de 1993, mientras Arturo Pérez-Reverte cubría, como reportero, el conflicto de Bosnia. Bajo su tono desgarrado, lúcido, divertido y trágico a un tiempo, el autor desvela una descarnada y mordaz visión de la guerra y la condición humana.

Portada de La sombra del águila

Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós.  Fuente esencial para conocer la historia de España entre 1808 y 1880, desde la batalla de Trafalgar (1805) hasta bien entrada la Restauración borbónica (1880). Son cuarenta y seis novelas agrupadas en cinco series escritas a lo largo de muchos años y en circunstancias políticas muy diversas: la primera y la segunda entre la Revolución del 68 y la Restauración; la tercera, diez y nueve años después, durante la Regencia de Mª Cristina: el primer episodio comenzó a escribirse en vísperas del Desastre del 98, y el último dos años después; las series cuarta y quinta se escriben durante la primera etapa del gobierno de Alfonso XIII.

Reinado de Isabel II (1833-1868) y  Sexenio democrático (1868-1874)

Mariano J. de Larra: Artículos (1828-1836). En sus artículos combate la organización del Estado, ataca al absolutismo y carlismo, se burla de la sociedad, y rechaza la vida familiar. Representa el romanticismo democrático en acción: los males de España son el tema central de su obra crítica y satírica. Descontento con el país y con sus hombres, escribe artículos críticos (En este país, El castellano viejo, El día de difuntos de 1836, Vuelva usted mañana…), contra la censura (Lo que no se puede decir no se debe decir), la pena capital (Los barateros o El desafío y la pena de muerte), contra el pretendiente carlista (¿Qué hace en Portugal su majestad?) y el carlismo (Nadie pase sin hablar al portero), contra el uso incorrecto del lenguaje (Por ahora, Cuasi, Las palabras), etc. También cultivó la novela histórica (El doncel de don Enrique el Doliente) y la tragedia (Macías).

Mariana Pineda, obra de teatro de Federico García Lorca, escrita entre 1923 y 1925 y representada por primera vez en 1927. Basada en la  historia de la heroína liberal que vivió durante el reinado de Fernando VII. Viuda y madre de dos hijos de corta edad, fue denunciada por haber bordado en una bandera la leyenda «Ley, Libertad, Igualdad» y acusada de pertenecer a una conspiración liberal. Al negarse Pineda a delatar a sus supuestos cómplices, Pedrosa, miembro de la Chancillería de Granada, y según la leyenda, secretamente enamorado de ella, decretó su ingreso en prisión. En medio de las protestas de la población, fue juzgada y condenada a morir a garrote vil. La sentencia se ejecutó en 1931 en el Campo del Triunfo de Granada, mientras la bandera que había bordado era quemada. Mariana Pineda se convirtió pronto en heroína y mártir de la causa liberal, hasta el punto de inspirar numerosas canciones.  Escrita por Lorca durante la dictadura de Primo de Rivera, prohibida hasta su estreno en 1927 .


Memorias de un Setentón, natural y vecino de Madrid (Madrid, 1881) de Mesonero Romanos, escritor costumbrista, sobre todo en la pintura de gentes, lugares y ambientes de Madrid.Estas Memorias de un setentón, natural y vecino de Madrid no sólo rescatan para nosotros el cuadro impresionista de una España desgarrada por la guerra de Independencia de 1808, la vuelta a las cadenas del absolutismo en 1814, la revolución liberal de 1820 y el trienio constitucional, la invasión de los “Cien mil hijos de San Luis” y los últimos días del régimen constitucional en Cádiz, sino que nos sumergen en la vida galante de Madrid y en la “revolución literaria” que significó la eclosión del romanticismo. Mesonero cierra hacia 1849 estas memorias en que ha procurado bosquejar, nos dice, “las diversas fases que en este largo período ha ofrecido nuestra sociedad bajo los distintos aspectos histórico-político, literario y progresivo, y a los cuales me tocó concurrir, ya como simple espectador, ya como partícipe de su acción y movimiento”.

 El marqués de Salamanca  (Edgar Neville, 1948)

Carmen (Vicente Aranda, 2003)

La Corte de los Milagros (1927)  de Ramón del Valle-InclánEl tema de la España isabelina apasionaba a Valle, quien ya lo había tratado con anterioridad en Farsa y licencia de la reina castiza. En los últimos años del reinado de Fernando VII el absolutismo va mitigando su rigor, mientras que en la corte se va formando una vasta intriga alrededor del hermano del monarca, que continúa con la subida al trono de Isabel II tras la derogación de la ley sálica. Todo su reinado será una serie ininterrumpida de conspiraciones, revueltas y camarillas. Dentro de la caricatura de lo que ya de por sí era una realidad esperpéntica, Valle acierta a utilizar todos los tópicos vigentes, todos los lemas de los partidos, y a componer un mosaico de personajes reales e inventados, a través de la historia de la familia Torre-Mellada. Una obra protagonizada por las intrigas, el cabildeo y las camarillas de una época en la que no faltaron milagros palaciegos ni monjas estigmatizadas.

El maestro de esgrima de Arturo Pérez Reverte, Alfaguara, 2007 (publicada en 1988). La acción transcurre entre el verano de 1868 y el momento en el que la reina Isabel II se ve obligada a abandonar el poder. Ambientada en el Madrid de 1868, está protagonizada por Jaime Astarloa, un maestro de esgrima que trabaja dando clases de florete a algunos nobles de la ciudad. Todo el escenario cambia cuando entra en juego una dama, que desea tomar clases de esgrima. “Pérez-Reverte, con sagacidad y pericia, se sumerge en esta fascinante etapa de represiones brutales y de barricadas sangrientas, en la que la reina es calificada de “señora imposible”. Las muertes de dos personajes tan carismáticos como O’Donnell y Narváez marcan el fin de una época. Desde ahora, la seguridad individual queda a merced de la voluntad de las autoridades. El absolutismo y el antiguo régimen son sustituidos por un liberalismo doctrinario en lo político y una sociedad que quiere convertirse en capitalista. La corona se tambalea, empujada por los progresistas. España es un país netamente rural, con una mayoría de población pobre y analfabeta, excluida por completo del proceso político”.

Para trabajar con El maestro de esgrima, película dirigida por Pedro Olea  en 1992.

Mr Witt en el cantón de R. J. Sender, Alianza Editorial 1997. La revolución cantonal en esta novela publicada en 1935 por  Ramón J. Sender.  Mister Witt se convierte en un reportaje de  una Cartagena más vitalmente próxima -en la reconstrucción de una atmósfera urbana- a  1935  que a  1873. Según el propio Sender, la escribió en 23 días, dictándole el borrador a su esposa. Siguiendo el método de escritura de Benito Pérez Galdós, el escenario se localiza en la rebelión ocurrida en el llamado Cantón de Cartagena. En este entorno, el ingeniero Jorge Witt se involucra en una historia de celos con su esposa Milagritos Rueda. Así como Witt representa el lado cerebral de la relación y Milagritos el pasional, esto es un reflejo de la insurreción social que les envuelve: de un lado las fuerzas del orden, y del otro los rebeldes. No es posible separar las historias personales de las globales. El inconsciente erótico del hombre o de la mujer ligado con el inconsciente colectivo en el panorama de una revolución. Editada por primera vez en 1936, la segunda edición no ve la luz hasta 1968, con el motivo de corregir la errata en God shave the King. Recordar que desde la Guerra Civil Española, Sender se exilió en EE.UU. por lo que sus obras no tuvieron reconocimiento en España.

 La feria de los discretos de Pio Baroja.  Situada en la ciudad de Córdoba en vísperas de la Revolución de 1868, La feria de los discretos tiene como protagonista a Quintín García Roelas, arquetipo de ese ‘ hombre de acción’  de Baroja.

La berlina de Prim  de Ian Gibson, 2012. Novela que indaga sobre el asesinato de Prim. Es una época de un puzzle maravilloso y, como dijo Brenan, el XIX español es un auténtico laberinto con miles de personajes, en donde todo cambia de la noche a la mañana, con golpe de Estado, carlistas, nacionalistas, los cantonalistas, los catalanes o los vascos, Fernando VII…, en fin, es muy interesante como Prim, del que lamentablemente no hay una biografía actualizada”.

Restauración (1875-1902): Reinado de Alfonso XII y Regencia de María Cristina.

¿Dónde vas Alfonso XII? (Luis César Armadori, 1958)


La espuma (1890) de Armando Palacio Valdés. Una excelente vía de acercamiento a la vida social de la España de la Restauración de la que Palacio Valdés resulta un testigo excepcional. La mentalidad de los distintos grupos que componen la clase dirigente, el juego de relaciones que se da entre ellos en virtud del papel que se asigna al dinero, a la sangre, a la religión o a los prestigios sociales; las pautas de conducta por las que se rige la vida pública o privada; los distintos componentes de la vida material… son algunos de los aspectos de la España canovista que se reflejan en la novela.

Miau de Benito Pérez Galdós.  Publicada en 1888 y ambientada diez años antes, la novela nos retrata a la perfección la sociedad madrileña de aquella época desde dos puntos de vista completamente diferentes: el de Ramón Villaamil y el de su nieto, Luis Cadalso. El primero es un hombre al que le faltaban dos meses para jubilarse y se ve de repente en la calle, en paro. El segundo es su nieto, un niño inocente que ve el mundo desde otra perspectiva. La literatura como fuente histórica

El abuelo (José Luis Garci, 1998). Basada en la novela de Galdós de 1897. Tras la muerte de su hijo, Don Rodrigo, el Conde de Albrit regresa de América a su pueblo con el objeto de descubrir cuál de sus dos nietas es la legítima. Lucrecia, irlandesa, madre de las dos hijas (Leonor y Dorotea, a quienes llama por sus diminutivos en inglés, Nelly y Dolly) una de las cuales no es nieta de Rodrigo sino que fue origen de una aventura entre Lucrecia y un pintor llamado Carlos Eraul. El abuelo se encariña de Dolly ya que todos los indicios hacen pensar que esta es su nieta verdadera, entonces Lucrecia le dice que su nieta realmente es Leonor. El abuelo, finalmente, aprende a querer a sus dos nietas, olvidando el honor.

http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/P/Perez%20Galdos,%20Benito%20-%20El%20abuelo%20_1897_.pdf

La ciudad de los prodigios es una novela de Eduardo Mendoza, publicada en 1986. En ella se hace un retrato vivo de la evolución de la ciudad de Barcelona entre las exposiciones universales de 1888 y 1929. No se trata de una novela histórica al uso, como ya advierte su autor en el prólogo, sino de una transcripción de la memoria colectiva de una generación de barceloneses. Tomándose las licencias literarias necesarias para fraguar una historia novelada, Eduardo Mendoza nos muestra la evolución de una sociedad completa desde su estancamiento inicial hasta su desarrollo industrial, económico y social. Mendoza comentó que comenzó a escribir La ciudad de los prodigios poco después de la publicación de La verdad sobre el caso Savolta, aunque no consiguió acabarla hasta varios años más tarde. El hilo conductor de toda la trama es Onofre Bouvila, representante del ideario colectivo de las clases sociales más bajas. Es un joven de origen humilde que, gracias a sus propios esfuerzos, se convierte en uno de los hombres más ricos e influyentes no sólo de Cataluña sino de toda España: un personaje sórdido y cruel, sin escrúpulos, que atesora poder y bienes gracias a sus maniobras inteligentes pero también salvajes. Los inicios de Onofre en Barcelona comienzan como repartidor de panfletos de ideario anarquista en la construcción de la futura Exposición Universal de Barcelona (1888) en el Parque de la Ciudadela. Adaptada al cine por Mario Camus en 1999.

La Barraca , novela naturalista de  Vicente Blasco Ibáñez publicada en 1898. El libro se desarrolla en la Valencia rural de finales del siglo XIX, describiendo con precisión las duras condiciones de vida de la población campesina y agricultora. El tío Barret se ve imposibilitado de seguir trabajando la huerta que habían cultivado sus antepasados durante generaciones al no poder pagar el arrendamiento al propietario de la tierra, Don Salvador. Como consecuencia, todos los vecinos de la aldea, con Pepeta y Pimentó a la cabeza se conjuran para impedir que nadie vuelva a trabajar en esa parcela. Hasta que llega Batiste y su familia (su mujer Teresa y sus hijos Roseta, Batistet y Pasqualet) que, acuciados por la necesidad, se instalan en la finca y acceden a pagar el arrendamiento correspondiente para poder cultivar el terreno. La Barraca en grandes series literarias de RTVE

La Regenta es la primera novela de Leopoldo Alas «Clarín», publicada en dos tomos en 1884 y 1885. La novela solo pudo ser publicada en Barcelona ya que constituyó un verdadero escándalo en su momento, sobre todo en Oviedo. El obispo publicó en su contra una pastoral que mereció una réplica de Clarín. En su argumento se basó la versión cinematográfica homónima de 1974 dirigida por Gonzalo Suárez y protagonizada por Emma Penella. Posterior es la serie para televisión de Fernando Méndez Leite con Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez. La Regenta en grandes series literarias de TVE .

Fortunata y Jacinta (1886–1887), de Benito Pérez Galdós, es, según la opinión mayoritaria de la crítica literaria, la mejor novela de su autor, y junto a La Regenta de Leopoldo Alas, una de las más populares y representativas del realismo literario español. El hilo conductor de la historia es el personaje de Juan (apodado “Juanito” o “El Delfín”) Santa Cruz, hijo único de una adinerada familia de la burguesía madrileña de finales del siglo XIX. En su época estudiantil, el joven lleva una vida disipada. Durante una visita a Plácido Estupiñá, un amigo de la familia, conoce y se encapricha de Fortunata, una hermosa joven de clase humilde. Juan seduce a Fortunata y la convierte en su amante pero termina por aburrirse de ella y desaparecer de su vida. Su madre decide casarle con su sobrina Jacinta. Durante la luna de miel, el joven narra a su esposa sus aventuras por los barrios pobres de Madrid, y le habla de Fortunata. El tiempo pasa y Jacinta no puede tener hijos; ella y el resto de la familia llegan a obsesionarse con el tema. La serie en RTVE y edición electrónica del libro. Documento: Cómo se hizo una novela.

Los pazos de Ulloa es una novela de Emilia Pardo Bazán (18521921) publicada por primera vez en 1886. Forma un díptico con La madre naturaleza, publicada en 1887. Se trata, dentro del realismo literario español, de la novela que mejor ejemplifica la corriente naturalista, al reflejar la aceptación de las teorías positivistas aplicadas a la literatura por el escritor francés y padre del naturalismo Émile Zola. En 1985 fue adaptada para la televisión española, dirigida por Gonzalo Suárez. Serie en RTVE

La fiebre del oro novela de Narcís Oller, (Valls, 1846 – Barcelona, 1930) publicada entre 1890 y 1892 en la que radiografió el ascenso económico y social de la nueva burguesía industrial y financiera catalana. Con esta novela como eje vertebrador, la presente exposición ilustra los cambios culturales que se experimentaron desde el último tercio del siglo XIX hasta principios del XX, y muestra la exquisita opulencia que tanto gustó a la nueva élite. Una familia humilde acaba haciendo una fortuna por obra y gracia de la especulación en Bolsa en la Barcelona de los años 80 del siglo XIX. Las relaciones sociales cambian de la noche a la mañana y a partir de ese momento se codean con la flor y nata de la burguesía catalana. Para el cabeza de familia, lleno de ambición, ni mil fortunas son suficientes. En la vorágine del gasto y de la apariencia solo un par de personajes imponen cordura y templanza. Versión cinematográfica de la novela en 1993

La lucha por la vida, título procedente de las palabras de Darwin en El origen de las especies, es una de las más famosas y significativas trilogías de Pío Baroja. Su primera versión, titulada La busca, apareció por entregas en el diario El Globo, entre el 4 de marzo y el 29 de mayo de 1903, con un total de 59 capítulos. Pero Baroja debió de ir reescribiendo y ampliando la obra casi al mismo tiempo, o muy poco después de concluir la publicación de los folletines en El Globo, puesto que a lo largo de 1904 se editaron, en volúmenes independientes, las tres novelas en que se había convertido aquella primera versión: La busca, Mala hierba y Aurora roja. Una radiografía del Madrid suburbial en el tránsito del siglo XIX al XX. Versión cinematográfica de La busca realizada en 1966

Y además…

Sobre la emancipación americana

Sobre las guerras carlistas

Vacas (Julio Medem, 1992)


Sobre la guerra de Cuba

Y la película Mambí (Hermanos Ríos, 1998)

isabelsegunforges

Galdós y el siglo XIX

“La obra enorme del novelista se divide en tres partes: las Novelas de primera época, los Episodios nacionales y las Novelas contemporáneas, que se complementan para dar un panorama completo del siglo XIX español. Si se perdieran todos los documentos históricos de esos años, eso no tendría mayor importancia a condición de que fueran conservadas las obras de Galdós. Todo está ahí, completo, vivo, real, la vida de la nación durante cien años, bajo la firma del autor. Sus centenares de personajes, históricos o imaginados, tan verdaderos unos como otros, existen para siempre. Los caracteres de esos personajes son tan sorprendentes y de un relieve comparable a los de La comedia humana, y la construcción, la arquitectura de esas novelas tan perfectas como la de Los hermanos Karamazov.

(Max Aub 1903-1972)

Si el cambio de siglo y la crisis del Antiguo Régimen  pueden ser observados desde la mirada de Goya, la historia del liberalismo y de la sociedad española del siglo XIX fluye a través de las novelas de Benito Pérez Galdós. La Fontana de Oro, escrita entre 1867  y 1868 ya refleja las ideologías de la España del Trienio Constitucional (1820-1823) Los Episodios nacionales son una fuente esencial para conocer la historia de España entre 1808 y 1880, desde la batalla de Trafalgar (1805) hasta bien entrada la Restauración borbónica (1880). Son cuarenta y seis novelas agrupadas en cinco series escritas a lo largo de muchos años y en circunstancias políticas muy diversas: la primera y la segunda entre la Revolución del 68 y la Restauración; la tercera, diez y nueve años después, durante la Regencia de Mª Cristina: el primer episodio comenzó a escribirse en vísperas del Desastre del 98, y el último dos años después; las series cuarta y quinta se escriben durante la primera etapa del gobierno de Alfonso XIII.

El historiador de la literatura Vicente Llorens destaca el gran cambio que experimentó Galdós en su forma de ver la historia de España en los años transcurridos entre la redacción del primer episodio y el último. La primera serie muestran el impulso épico del pueblo español frente a los invasores franceses; la segunda, el desarrollo de la clase media con “poder omnímodo” para crear una nueva España. Las otras tres revelan ya los síntomas de la decadencia del país en la segunda mitad del XIX, y aunque críticos y lectores han gustado más de las dos primeras series, en tiempos recientes han despertado más interés estas tres últimas. Los Episodios resulta hoy una fuente histórica, sociológica e ideológica del siglo XIX español de primer orden,10 pero no debemos olvidar que son novelas, y Galdós demuestra estar preocupado porque se tomen como tales.

Entre las dos primeras series y las tres restantes, Galdós escribió sus “novelas contemporáneas” que entre 1881 y 1889 retratan la sociedad contemporánea al autor, centrándose en las clases medias madrileñas, aunque existe una visión de todas las clases sociales de la época. Entre otras, destacamos la trilogía compuesta por El doctor Centeno, Tormento y La de Bringas (1883-1884)  tratan sobre la España anterior al 68, y  Fortunata y Jacinta (1886-1887) y Miau (1888) ambientadas en la Restauración. Tras 1898 y hasta 1912 reanudó las últimas series de los Episodios. Personajes ficticios, testigos de los más relevantes hechos históricos de la época, aparecen mezclados con los personajes reales y las reflexiones de Galdós en un juego narrativo entre el pasado y el presente que se convierte en una primordial fuente histórica

“Galdós al igual que Valera, es un referente necesario para el cabal conocimiento del s. XIX. Ambos fueron notarios privilegiados que dieron testigo de los sucesos de su tiempo. Galdós es el máximo exponente de lo que se ha llamado el humanismo popular y algunos de los sucesos que comenta, son facilmente visibles en su influencia en nuestros días”.

José Peña González

Hace algo más de cien años que así veía Galdós la política española. Tendremos que seguir esperando

“Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta.Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte.
No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos… Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (…)
No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (…)
La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra.
Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental”
Tendremos que esperar como mínimo 100 años mas para que en este tiempo “si hay mucha suerte” nazcan personas mas sabias y menos chorizos de los que tenemos actualmente… ¡pobres españoles! lo que nos costara recuperar lo perdido.
Fragmento de “La fe nacional y otros escritos sobre España”, Benito Pérez-Galdós (1912).

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La guerra de Cuba y el servicio militar en España

En la actualidad las Fuerzas armadas españolas  están formadas por voluntarios profesionales. Pero hasta 2002 el servicio militar  fue obligatorio en España. Una ocasión para recordar la historia de los sistemas de reclutamiento militar en España a lo largo de los siglos XIX y XX

Documentación:

Artículo: el fin del servicio militar

Historia servicio militar en España

Breve historia de la mili

Quintas y servicio militar

La redención en metálico y el 98

Para saber más. La guerra de Cuba y el servicio militar
Fuente: Foro 1898. Punto de encuentro

El Artículo 3 del Título 1 de la Constitución española de 1.876 indicaba la existencia del servicio militar obligatorio para todos los españoles en los siguientes términos:

“Todo español está obligado á defender la patria con las armas, cuando sea llamado por la ley, y á contribuir, en proporcion de sus haberes, para los gastos del Estado, de la Provincia y del Municipio.
Nadie está obligado á pagar contribución que no esté votada por las Córtes ó por las Corporaciones legalmente autorizadas para imponerla.”
Y el Artículo 88 del Título 12 rezaba los siguiente:

“Las Cortes fijarán todos los años, á propuesta del Rey, la fuerza militar permanente de mar y tierra.”

Tenía una duración de tres años, y una vez cumplidos los mozos pasaban a una nueva situación militar que venía a durar alrededor de ocho años: la reserva activa.

Los Ejércitos se cubrían mediante voluntarios o por medio de quintas, un sistema por el que anualmente eran sorteados los varones en edad militar.
Esta edad militar cambió con el tiempo, ya que hasta el año 1.885 se llamaba a filas a los varones de 20 años, rebajándose en ese año la edad de reclutamiento hasta los 19 años para volver a establecerla de nuevo en los 20 años en 1.899.

Sin embargo los efectivos de las unidades estacionadas en Ultramar se cubrían mediante el reenganche de aquellos que habían finalizado su servicio pero deseaban prolongarlo, mediante voluntarios procedentes de las unidades con guarnición en España, o mediante sorteos especiales entre las diversas unidades del Ejército peninsular.

Pero si el servicio militar era obligatorio para todos los españoles, eso no significaba que todos los quintos sorteados en el año tuvieran que cumplir con esa obligación, ya que existían tres formas posibles de eludir las obligaciones militares:

1.-los excedentes de cupo, que pasaban a integrar una segunda reserva durante ocho años, carentes de cualquier tipo de formación militar;
2.-la sustitución;
3.-la redención en metálico.

Las dos últimas posibilidades de eludir el compromiso militar favorecían claramente a las clases sociales económicamente más fuertes, reservando el “honor” de servir a la Patria o de morir por ella a los más desfavorecidos.

Este sistema se estableció en 1.850, aunque la sustitución iría desapareciendo poco a poco.
En 1.878 sólo se permitía realizar la sustitución a parientes de hasta 4º grado y ya en 1.882 tan sólo entre hermanos, mientras que anteriormente un mozo en edad militar podía presentar a un “sustituto” que hiciera el servicio militar por él sin que existiese ningún lazo de sangre.
Sin embargo, para los mozos destinados a Ultramar estas limitaciones no se aplicaban, siendo una práctica habitual presentar un sustituto. Por supuesto, al sustituto le abonaban una cantidad de dinero, por regla general inferior a la que se debía abonar en caso de redención en metálico.
La redención en metálico permitía a aquellos mozos que abonasen 2.000 pesetas eludir el servicio militar, cantidad que sería reducida a 1.500 pesetas a partir de 1.882, y que sólo tenía vigencia para los mozos destinados en la Península.
Este sistema se mantendría vigente hasta 1.912, a pesar de que ya en 1.891 se había presentado a las Cortes una propuesta de Ley para abolirlo.

Sintesis de España en el siglo XIX. Economía y sociedad

Madrid a finales del XIX

En la España del siglo XIX al mismo tiempo que se creaba un Estado liberal se consolidaba una sociedad de clases (basada en la propiedad y en la riqueza), se desarrollaba un proceso de industrialización y se implantaba una economía basada en el capitalismo.

El crecimiento demográfico
            España pasa en el siglo XIX  de 11,5 a 18,6 millones de habitantes. Crece pues considerablemente (60%) pero menos que otros países europeos debido a que la mortalidad se mantuvo algo más elevada. Hubo importantes epidemias de cólera (por ejemplo, la de 1885). El crecimiento fue desigual: Madrid y la periferia crecieron más que el resto.
Los movimientos migratorios y el crecimiento de las ciudades
            Los campesinos emigran a las ciudades, primero a las más próximas y, desde 1860 hacia las zonas más industrializadas peninsulares (Madrid, Cataluña y Vizcaya). A finales de siglo la emigración será a América, desde Canarias, Galicia y la cornisa cantábrica.

            Las ciudades que más crecieron entre 1850 y 1900 fueron Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla, Málaga y Zaragoza. Cambiaron de fisonomía; se construyeron ensanches, traída de aguas, plazas y parques, estaciones de ferrocarril, alumbrado de gas, edificios oficiales, vías,   paseos y teatros  No obstante, a principios del siglo XX, la mayoría de la población continuaba  aún viviendo en el campo.

Las transformaciones y los problemas  en la agricultura
            Pese a la industrialización de algunas zonas muy localizadas, España siguió siendo un  país fundamentalmente agrario durante el siglo XIX. La reforma agraria liberal consistió en  introducir formas de producción capitalistas, convertir la tierra en una mercancía y  consolidar la propiedad privada de la tierra. Para ello los liberales adoptaron tres medidas esenciales: la abolición del régimen señorial, la desvinculación de mayorazgos y la desamortización (en 1837 de bienes eclesiásticos –Mendizábal- y desde 1855 de bienes municipales- Madoz-). Muchas tierras pasaron a ser propiedad de burgueses que las cultivaron para obtener beneficios, aumentando la producción agraria.

La propiedad estaba muy mal repartida y masas de campesinos (en Extremadura, Castilla y Andalucía) trabajaban  recibiendo bajos salarios en los  grandes latifundios de propietarios absentistas, permanecían desempleados en la miseria buscando un jornal   o decidían  emigrar. En el norte predomina el minifundio y una agricultura de autoconsumo. En estas circunstancias, la agricultura no se modernizó, los rendimientos eran muy bajos, y el escaso  poder adquisitivo de la mayor parte de la población impidió el aumento de la demanda y el crecimiento de mercado para favorecer el desarrollo industrial.

            El cereal fue el producto mayoritario de producción pero a un alto precio que obligó a los gobiernos a recurrir al  proteccionismo. Otros cultivos eran el maíz y la patata, en el norte. El olivo en Andalucía,  el arroz y cítricos en el Mediterráneo y la vid en Cataluña y La Rioja fueron productos que tuvieron más éxito en la exportación.
Los inicios de la industrialización española en el siglo XIX
            La industrialización española se produjo con retraso, fue más lenta  que en otros países de Europa occidental y muy desigual en el espacio (Madrid, Cataluña y a la zona cantábrica, Asturias y País Vasco).

Las  industrias más modernas y mecanizadas fueron las textiles catalanas, entre 1830 y 1860, aunque dependían del carbón asturiano o galés y por  su productividad, costes y precios no se podían comparar con las inglesas, por lo que hubo que recurrir al proteccionismo: la producción se destinaba al mercado nacional y a las colonias (Puerto Rico y Cuba).        

 De este modo nuestras industrias fueron poco competitivas, con altos costes de producción, escasa demanda  y difícil  renovación tecnológica.
            Los yacimientos de minerales como el  plomo, cobre, zinc o mercurio se vendieron por el Estado a compañías extranjeras para paliar la Deuda Pública.. El hierro vizcaíno se exportaba a Inglaterra. Los beneficios de la exportación de hierro posibilitaron las industrias siderúrgicas primero y, a finales de siglo, la aparición  de otras de construcción, navales y metálicas Así surgió también un importante sector bancario para financiar las industrias (Banco de Bilbao, Banco de Vizcaya…)

            Desde 1855 hasta comienzos del siglo XX se construyen también las principales líneas ferroviarias siguiendo una estructura radial, con centro en Madrid, subvencionadas por el Estado y con capitales, máquinas y tecnología extranjera (entre 1855 y 1874 se construyeron 6000  kilómetros  de vías ferroviarias). El mayor ancho de la vía dificultó la conexión con las líneas europeas. Al principio no fueron muy rentables por el atraso económico español pero a la larga tuvo efectos beneficiosos potenciando el traslado de viajeros, mercancías e ideas.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX tuvo lugar una segunda revolución industrial asociada a nuevas formas de energías como el petróleo y la electricidad. El petróleo permitía una alternativa al carbón y la electricidad primero se aplicó a la iluminación y luego a las industrias. Surgieron nuevas industrias como las del automóvil, las químicas o metalúrgicas.

            Pero a principios de siglo España seguía siendo un país predominantemente agrario con grandes desequilibrios territoriales y tres zonas industrializadas (Madrid, País Vasco y Cataluña) con una riqueza muy superior a las restantes zonas del país.
La sociedad española del XIX

El precio de una madre de Marceliano Santamaría. Las amas de cría eran llevadas eran llevadas del campo a la ciudad para amamantar a los niños recien nacidos de las familias adineradas. El abandono de sus propiso hijos queda registado en este cuadro de manera realista y dramática
La tejedora de Buenaventura Planella (1882)

           La revolución liberal y la industrialización ponen fin al Antiguo Régimen e instalan en España, como en el resto de Europa Occidental, la sociedad de clases y el capitalismo. En España la burguesía fue escasa y poco emprendedora y la nobleza terrateniente mantuvo un papel social relevante, aunque lentamente ambos grupos se fusionaron creando las clases ricas, propietarias y poderosas que controlarán el poder político. La Iglesia mantuvo su poder influyente a través de la educación y las costumbres. Se mantuvo un elevado número de campesinos sin tierra –jornaleros- que vivían en condiciones miserables lo que fue un lastre y motivo de conflictos sociales hasta el siglo XX. El poder de las clases altas venía determinado por los negocios de la época (bancos, comercios, industrias, ferrocarriles, inversión en Bolsa, negocios en Cuba) y por la posesión de tierras (muchos burgueses compraron tierras desamortizadas).

Las clases altas (10%)  incluyen a  la alta burguesía financiera, industrial, comercial y agraria, los nobles terratenientes, políticos de extracción universitaria, altos funcionarios, jefes y oficiales del ejército y  altos cargos de la jerarquía eclesiástica.

            Las clases medias (20%) eran muy heterogéneas y escasas numéricamente, e incluían a la burguesía media y baja (comerciantes, pequeños empresarios, funcionarios, profesiones liberales, clases del ejército, artesanos, empleados…)

          
  Las clases populares (70 %) eran las más abundantes con un gran contraste entre el campo y la ciudad. Eran obreros industriales, mineros, empleados de ferrocarril, criados y especialmente campesinos, la mayor parte sin tierra, jornaleros que vivían en  precarias condiciones de vida, esta sociedad tan desigual generó revueltas urbanas y rurales (para combatir estas se creó la Guardia Civil) al tiempo que se iniciaban los movimientos obreros.
             La población activa dedicada al sector agrícola es claramente mayoritaria (63%) frente a la del sector terciario (25%) y secundario (12%). La estratificación social de la población activa, presenta un carácter casi preindustrial, que no cambiará demasiado hasta finales de siglo.
Los movimientos obreros
            Las primeras protestas y asociaciones obreras surgieron en Cataluña. La primera huelga general tuvo lugar en 1855. Desde 1868 (durante el sexenio) penetran las ideas internacionalistas. En España predominará el anarquismo (entre los obreros catalanes y el  numeroso campesinado andaluz). Fueron perseguidos e ilegalizados y desde la clandestinidad recurrieron a las insurrecciones y el terrorismo. En el siglo XX optarán por el sindicalismo creando en 1910 la CNT, la mayor central sindical hasta la Guerra civil
El marxismo se implantó más en Madrid, País Vasco y Asturias. En 1879 se fundó el PSOE y en 1888 la UGT. El PSOE participó en las elecciones  para defender los derechos de los trabajadores pero sin renunciar a sus objetivos revolucionarios. Pese al sufragio universal implantado en 1890 no logró su primer diputado en 1910

Síntesis de España en el siglo XIX. La Restauración (1875-1902)

El gran protagonista y promotor de la Restauración fue Antonio Cánovas del Castillo  que desde años atrás se dedicó a la creación de un estado de opinión favorable a la restauración borbónica de una Monarquía constitucional basada en el orden, patriotismo, estado confesional y liberalismo moderado frente al “desorden republicano”.

Antonio Cánovas del Castillo
            Tras el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto (29-12-74), con el apoyo de los altos jefes militares a favor de Alfonso XII como rey de España, se constituyó un gobierno-regencia presidido por el propio Cánovas hasta que el  9 de enero de 1875, Alfonso XII desembarcó en Barcelona.

Monumento a Martinez Campos de Mariano Benlliure
            Las primeras medidas de gobierno están destinadas a asegurara la forma monárquica de gobierno y el predominio conservador: se suprime la libertad de cátedra, se suspenden periódicos los líderes republicanos se ven forzados al exilio, los movimientos obreros e internacionalistas continúan en la clandestinidad. Comienza la Restauración y la consolidación del poder de los grandes propietarios agrarios de Castilla y Andalucía, la burguesía  industrial y mercantil catalana, la aristocracia madrileña, los banqueros,  grupos conservadores con intereses coloniales y oficiales del ejército. La burguesía conservadora prefiere el orden y la estabilidad que garantice la seguridad de sus negocios y su predominio político, social y económico. También se acabó con la guerra carlista  en 1876 y más tarde con la guerra cubana (1878)

            Las ideas y el programa de Cánovas  tienen el objetivo de  evitar en el futuro nuevos pronunciamientos e intentos revolucionarios. los cuatro pilares que servirán de base del nuevo régimen son la  monarquía, las  Cortes, el turno de partidos [1] (bipartidismo del modelo anglosajón) y la Constitución de 1876 En la práctica, el caciquismo y la manipulación electoral servirán a los intereses de la oligarquía.
El sistema canovista creó un sistema político parlamentario liberal  muy conservador y escasamente democrático basado en el turno del partido conservador dirigido por el propio Cánovas y del partido liberal de Sagasta. Este último, era la izquierda del sistema, un partido más democrático, laico y social como demostró cuando pudo gobernar ampliando libertades, permitiendo las asociaciones sindicales e incluso llegó a implantar  el sufragio universal en 1890.

Alfonso XII murió en 1885 y la reina María Cristina, embarazada entonces,  será la regente hasta el cambio de siglo.

Pero el sistema se fue deteriorando por el falseamiento y la corrupción electoral, el caciquismo de las zonas rurales y porque una gran parte de la población española no se sentía representada por los partidos del turno: este era el caso de los republicanos y reformistas, los movimientos obreros y los movimientos nacionalistas que surgieron entonces en Cataluña, País Vasco y Galicia frente al centralismo de los gobiernos.
Una nueva insurrección de Cuba desde 1895 pidiendo no ya autonomía sino la independencia,  el asesinato de Cánovas por una anarquista en 1897 y la intervención de Estados Unidos   entrando en guerra contra España llevaron al desastre del 98. España fue derrotada y perdió sus últimas colonias (Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otras islas del Pacífico que tuvieron que ser vendidas. El pesimismo y la frustración marcan el final del siglo. El nuevo siglo se abre con el regeneracionismo, una compleja amalgama de ideas muy variadas que pretenden “regenerar” España, acabar con el atraso y la ignorancia, eliminar el caciquismo y la corrupción, afrontar una verdadera democratización Uno de ellos, Joaquín Costa cree que la solución se resume en “Escuela y despensa”, aunque cree que tal vez haga falta un “cirujano de hierro”. El nuevo siglo trae también en 1902 la mayoría de edad de Alfonso XIII, que con solo dieciséis años ya era consciente de la importancia de su reinado para el futuro de España, de la sociedad española y de la monarquía.