Del XVIII al XIX con Goya y Jovellanos

Las vidas de Goya y Jovellanos sintetizan el cambiante mundo que lleva del siglo XVIII al XIX, en el que acontece la crisis del Antiguo Régimen

Francisco de Goya y Lucientes, “Autorretrato”, 1815. Autorretrato de Goya a la edad de 69 años. Con su pose inclinada hacia adelante, Goya, crea un contraste impactante entre la composición desequilibrada y la gran determinación de su mirada, que nos invita a compartir su visión de liberar a la humanidad de los “prejuicios habituales y prácticas erróneas que la costumbre, la ignorancia o el interés egoista han hecho habituales”.

La época en la que vivió Goya se corresponde con el despotismo ilustrado de Carlos III y su proyecto de  reformas económicas (agraria y fiscal) y educativas para promover el bienestar general de la población española, oponiéndose a los intereses de la oligarquía feudal y la Inquisición;  la crisis del Antiguo Régimen durante el reinado de Carlos IV marcado por las repercusiones de la revolución francesa, de la época napoleónica y la decadencia y desprestigio de la monarquía española que culmina en los sucesos de 1808; la guerra de independencia  con su violencia y brutalidad, la división entre patriotas y españoles y entre liberales y absolutistas y el arranque de la revolución liberal con las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812; la restauración del absolutismo a partir de 1814 con Fernando VII y la represión de liberales y afrancesados a la que sobrevivió también Goya; las rebeliones liberales que consiguieron recuperar la lesgilación de Cádiz entre 1820 y 1823 y la vuelta al absolutismo que llevó a Goya al exilio en el que murió en 1828. Al menos supo del fin de la Inquisición en España aunque no pudo asistir al final del reinado del “rey felón” que dejó como herencia una nueva guerra civil en 1833, una guerra dinástica e ideológica que enfrentará a los absolutistas carlistas partidarios de sus hermano Carlos María Isidro y a los cristinos/isabelinos del ala más moderada del absolutismo y del liberalismo.

 “Alegoría de la Constitución de 1812”, 1812-1814. El lenguaje alegórico empleado aquí, se parece al usado durante el período de la Revolución Americana. En el centro se encuentra una hermosa jóven iluminada, que representa la libertad de la nación Española. En su mano izquierda sostiene un pequeño libro de la Constitución de 1812. En su mano derecha sostiene un pequeño cetro. Un anciano barbado la sostiene firmemente del brazo (el Tiempo, con un reloj de arena), y la protege de las tinieblas con sus gigantescas alas. En el primer plano, se encuentra una mujer semidesnuda, que escribe en un fajo de papel. Representa la Historia, cuya tarea es revelar la verdad (en wikipedia está datada entre 1798-1800)

Como artista, empezó en el  tardobarroco y el rococó, predominantes en la primera etapa, hasta 1780 aproximadamente, pasó por la corriente academicista tomando como referencia el calsicimsomitaliano y el  idealismo clasicista de Mengs, verdadero guía artístico para académicos ilustrados y artistas inquietos, y el  neoclasicismo en el reinado de Carlos IV, hasta desembocar en un incipiente romanticismo e impresionismo  y en muchos sentidos precursor de las vanguardias

Un pintor y una obra compleja derivada de la fusión del genio de su personalidad  con la tumultuosa época en la que vivió. Su aceptación de  la razón ilustrada coexistió con su aproximación  creciente a lo caótico, oscuro e irracional. Algunos afirman la existencia de dos Goyas: uno  el pintor del Madrid optimista, popular y aristocrático de fin de siglo, pintor de la Corte, pintor público de obras de encargo, de tapices y retratos; otro el artísta crítico, satírico, instintivo  e imaginativo de los caprichos, los desastres de la Guerra y las pinturas negras  con las que desentraña su visión de la Esaña negra. Dos caras de una misma moneda.

 

Francisco de Goya y Lucientes nació en 1746. Era hijo de un artesano dorador que trabajó en Zaragoza, capital de Aragón. Estuvo en Italia  en su años de formación. Hizo trabajos de pintura mural religiosa en Zaragoza y desde 1775 se convirtió en pintor de la Corte en Madrid. Realizó entre 1775 y 1792  los cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara destinados a decorar los salones de la nobleza cortesana. Reflejó en sus obras el Madrid castizo, popular y aristocrático.


En los años 80 empezó a relacionarse con la alta sociedad madrileña en parte gracias a la amistad con Jovellanos. Goya, se dejó influir por las ideas ilustradas del asturiano, de Meléndez Valdés, Cean Bermúdez y Moratín. El espíritu de las luces” se apreciará tanto en obras de pintura como de grabado.En 1789 se convierte en pintor de cámara del nuevo rey  Carlos IV. Más interesado en la caza  que en el gobierno dejó las cuestiones de estado a su mujer María Luisa de Borbón y el gobierno a su favorito Manuel de Godoy desde 1792.

“La familia de Carlos IV”, 1800. Goya demuestra en este lienzo, la ciencia que aprendió de los grandes maestros. De “Las Meninas” de Velázquez, usa el efecto del “espejo”: todas las figuras, y especialmente la reina María Luisa, que está al centro geométrico de la composición (y de la monarquía), posan como si se admiraran a sí mismos en el espejo. Y como Velázquez hizo en su pintura, Goya también se incluyó, a la izquierda, en la parte oscura del lienzo. De “La ronda de noche” de Rembrandt, Goya se atreve a presentar la figura vestida de negro del rey Carlos IV en la parte frontal, sin respetar las leyes formales del “clasicismo”. Los miembros de la realeza, estaban encantados con estas representaciones veraces. Cegados por su propia vanidad, sólo vieron el vestido resplandeciente de la reina, y el triunfo del decoro real. El pertenecer a la casta oligárquica les impidió la evidencia de la fealdad moral de su apariencia, o la sombra poderosa que avanza por la izquierda, que anuncia su destrucción. Por lo tanto, Goya, inmortaliza, en verdad, su insensata mortalidad.

 Manuel de Godoy”, 1801. Godoy, el jóven guardaespaldas de la reina, fue promovido para tomar las riendas del reino. Godoy, que era conocido por sus aventuras sexuales, traicionó a los humanistas por órdenes de la Inquisición. En este retrato, hecho el mismo año que recibió el título de Generalísimo de los Ejércitos de Tierra y Mar, Goya sugiere donde yace su poder real, en las palabras de un biógrafo, “entre sus poderosos muslos, un bastón con mango nudoso se levanta.” Goya, pone el trasero de un caballo, al lado de Godoy..

Mientras Goya  participará en la decoración de la basílica del Pilar de Zaragoza y de San Francisco el Grande. La enfermedad que sufrió en 1793 (saturnismo, envenenamiento por plomo, común en algunos pintores) le dejó sordo. Pero siguió retratando: Jovellanos, Moratín, la Duquesa de Alba…(en estos años pinto la mitad de sus retratos). De las obras de encargo escapa a las de afirmación personal y al blanco y negro. Inicia Los Caprichos, una serie de ochenta aguafuertes inspirados por el arte de la caricatura en auge en Inglaterra ( Gilmore, Hogarth…) en los que crera un mundo de fantasía y sátira social y política frente a al inmovilismo, el oscurantismo, la tiranía y la opresión religiosa al tiempo que desata una sensibilidad artística subjetiva y de libertad creativa inconcebible en su tiempo. Dicen que sus amigos le llamaron a la autocensura para evitar los conflictos. En 1799 se imprimieron en la embajada francesa y Goya puso  a la venta más de trescientas series de los “Caprichos: lenguaje universal, dibujados y grabados por Francisco de Goya”

 

Las viejas”, 1808-1812. Esta pintura, da un giro adicional al Capricho 55, ya que el anciano barbado (el Tiempo, que vimos en “Alegoría de la Constitución de 1812”), está por barrer a las viejas oligarcas con su escoba. La reina María Luisa es identificada, por que lleva en su cabello el mismo broche de diamantes en forma de flecha que vemos en el retrato de la familia real.

 La guerra de independencia la pasó en España, mantuvo como otros su puesto de pintor de la Corte de José Bonaparte y se centró sobre todo en sus dibujos y grabados de la serie de Los desastres de la guerra. En ellos denuncia las  terribles consecuencias sociales de la guerra y los horrores, un reportaje de las atrocidades cometidas, sin héroes, con víctimas que son individuos de cualquier clase y condición. Una guerra brutal que es algo más que una guerra frente al francés invasor.  Una denuncia que trascendien la contingencia de  la contienda española, de un tiempo en el que comienza un primer intento de revolución liberal para poner fin alas estructuras socioeconómicas del Antiguo Régimen, de la Inquisición y del régimen feudal. Poco se sabe de la vida personal de Goya durante estos años. 

 En estos años pinta  El Coloso -tal vez  evocación del monstruo de la barbarie napoleónica- pero también el retrato de El Empecinado labriego convertido en guerrillero que acabó como mariscal de campo en 1814 y ejecutado por “el deseado• diez años más tarde

Juan Martin Diaz, Determined to - Francisco Goya

Juan Martín Díez, el Empecinado (1793-1825). Su figura fue tratada también en uno de los Episodios Nacionales de Galdós

“Goya, vos no merecéis sólo la muerte, pero la horca. Si os perdonamos, es porque os admiramos”. Fernando VII, 1814.

               Goya no perdió su cargo ni con José Bonaparte ni con Fernando VII. No se significó políticamente con la palabra, al menos públicamente si bien quedó clara su vinculación con los ilustrados afrancesados y muchos de sus amigos tomaron partido por José Bonaparte al que veían  más como una garantía de progreso. Como muchos españoles tuvo que conjugar la esperanza de que el monarca francés trajese a España el progreso y las reformas con la profunda herida en su orgullo ante el invasor. Goya pasó y sobrevivió por toda una serie de cambiantes situaciones políticas como refleja la historia del rótulo de su Alegoría de la Villa de Madrid de 1809 que hoy está en el Museo de Historia de Madrid

 En 1814 pinta dos grandes cuadros a propósito de los sucesos del levantamiento del dos de mayo de 1808, que sientan un precedente tanto estético como temático para el cuadro de historia, que no solo comenta sucesos próximos a la realidad que vive el artista, sino que alcanza un mensaje universal. La carga de los mamelucos y Los fusilamientos  del 3 de mayo o de la Montaña de Príncipe Pío.

La intención de estas obras  la manifiesta  el propio Goya:  “Siento ardientes deseos de perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas acciones o escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa.”

 Incómodo con la Restauración absolutista, se encierra en sus Pinturas  Negras: catorce obras murales que pinta Goya entre 1819 y 1823 con la técnica de óleo al secco sobre la superficie de revoco de la pared de la Quinta del Sordo. Fueron pintadas en la época del Trienio Liberal y del ajusticiamiento de Riego por parte de Fernando VII, dando lugar al exilio de los liberales y afrancesados supervivientes  entre los que se contó el propio pintor. La sátira de la religión —romerías, procesiones, la Inquisición— los enfrentamientos civiles —el Duelo a garrotazos, las tertulias y conspiraciones, la interpretación en clave política del Saturno (el Estado devorando a sus súbditos o ciudadanos) representan el mundo caduco del Antiguo Régimen concuerdan con la situación de inestabilidad que se produjo en España durante aquellos años.

 Saturno devorando a un hijo. Goya usa una metáfora poderosa para presentar una “idea pesada”. Saturno es el nombre romano del titán griego Cronos (el tiempo). El artista muestra el egoismo del “antiguo régimen”, una generación tan preocupada consigo misma, que prefiere devorar su descendencia antes de verse privada de sus privilegios y comodida

 Duelo a garrotazos  prefigura la lucha entre las Dos Españas que se prolonga en el siglo XIX entre progresistas y moderados, y en general en las posturas antagónicas que desembocaron en la Guerra Civil Española.

 

 

 Goya se va al exilio en 1824. Tenía entoces 78 años. Una litografía muestra el dibujo de un anciano que camina con la ayuda de dos bastones, con la siguiente leyenda: “Aún aprendo”. La lechera de Burdeos adelanta el impresionismo y hay quie la mira como la añoranza de Goya por la vida juvenil y plena, del mijos modoe que los versos de Antonio Machado, también exiliándose de otra represión, recordaba  «estos días azules y este sol de la infancia». Muere en 1828 y desde 1919 sus restos descansan en la ermita de san Antonio de la Florida. 

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GOYA Y JOVELLANOS

  

 «Eran personalidades complementarias, lo que no tenía el uno lo tenía el otro. Jovellanos era un hombre muy pensativo, muy melancólico, un ilustrado; y por otro lado, Goya era muy vitalista, un hombre al que le gustaba la fiesta, la tauromaquia». Participan de las mismas ideas, son masones, ambos militan en academias, están juntos en la Corte y no están de acuerdo con el absolutismo, son gente ilustrada, unos iluminados cuando está ya muy avanzado el siglo XVIII» Goya y Jovellanos se conocen en Madrid. Entre 1795 y 1811, a pesar de las dificultades, se hiceron grandes amigos

 Arturo Azuela (México DF, 1938) 

Goya hizo dos retratos de Jovellanos:

En 1798, Goya es el pintor de la Corte y como tal hace el primer  retrato de Jovellanos (en el Museo del Prado). al poco tiempo de ser nombrado  ministro de Gracia y Justicia. Firma  en la carta que lleva en la mano. Tras el ministro sentado y melancólico, aparece Minerva diosa de la sabiduría y protectora de las artes que se apoya en el escudo del Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía, cuyo promotor y fundador fue el propio Jovellanos. Para muchos, culmina “el retrato intelectual goyesco, simbólico y amistoso, digno y elegante, refinado y sincero” del ilustrado que tanto influyó en su forma de ver el mundo.

Diez claves para un retrato

 El segundo  retrato  es el de Jovellanos en el arenal de San Lorenzo y  ha sido recientemente noticia por aparecer, tras haber sido escaneado, un retrato de una joven en la capa inferior.  Los estudiosos de Goya dicen que eso es habitual en su obra, reciclaba retratos antiguos para tardar menos  en realizar los retratos de sus amigos, que sólo posaban para él durante una única sesión. Ambos personajes están en la misma postura, algo justificado por esa búsqueda de economía en el tiempo.

Retrato de  Gaspar Melchor de Jovellanos, 1783. Museo de Bellas Artes de Asturias

 A tenor de sus dos nombres de pila –Gaspar y Melchor– alguno se dirá, incluso medio en broma, que falta Baltasar. Pues ni medio en broma, porque efectivamente se llamaba Baltasar Melchor Gaspar María Jove Llanos y Ramírez. Sus devotos padres, de linaje ilustre pero sin excesiva fortuna, así lo decidieron. Querían que el bebé los llevara, en honor a los Reyes Magos, ya que había nacido en 5 de enero. De 1744. Y, por supuesto, a la retahíla de nombres se unía el de la madre de Jesús. Ese ambiente religioso resultó fundamental a la hora de comprender el discurrir por los primeros años de vida del joven, el décimo de doce hermanos. A las niñas las destinaron para el matrimonio desde muy jóvenes, mientras que a los niños les esperó una larga formación escolar. En su caso, con solo 13 años, se fue a vivir a Oviedo de la mano del obispo Manrique de Lara. Su precoz objetivo era estudiar Filosofía, una rama del saber vinculada a la Ilustración desde que arrancara en aquel tiempo para dar luz después de siglos de tinieblas en los que la razón estuvo siempre supeditada al designio divino.

Fuente: historiavieja

“Nadie mejor que Jovellanos para poner rostro al movimiento de la Ilustración”

 Nació en Gijón, en 1744. Este poeta, economista y estadista, inspirado por Campomanes, se convirtió en la figura más importante y noble de los “ilustrados”. Estudió en Oviedo, Ávila y Alcalá de Henares. Se doctoró en cánones (1761) y entró en la Administración. En 1767 fue a Sevilla con el cargo de alcalde del crimen (letrado que integraba determinadas salas de algunas Audiencias y Chancillerías). En 1778 se traslada a Madrid. En 1782 formó parte de la comisión que puso en marcha el Banco de San Carlos. Fue miembro de la junta de comercio de la Sociedad Económica Matritense y, desde diciembre de 1784, su director. Redacta diversos estudios sobre la economía de España, entre los que tiene singular valor el Informe sobre la Ley Agraria, en la que aboga por la liberalización del suelo, recogiendo el pensamiento liberal, norma sobre la que el Consejo de Castilla había volcado sus esperanzas para reformar y modernizar la agricultura peninsular. Fue miembro de la Real Academia de la Historia (1779), de la Real Academia de San Fernando(1780) y de la Real Academia Española (1781). En 1787 presentó el drama “El delincuente honrado”. Con el  inicio de la Revolución francesa paralizó con Carlos IV las ideas ilustradas y apartó de la vida pública a la mayoría de los pensadores avanzados.

Probó la poesía con las epístolas “Jovino a sus amigos de Salamanca”, de tono moralizante y neoclásico, y “A sus amigos de Sevilla”, de contenido sentimental. En 1797, Manuel de Godoy, el favorito de la reina María Luisa, lo nombró Ministro de Gracia y  Justicia. Intentó reformar la justicia y frenar a la Inquisición pero apenas duro 9 meses y regresó a a Gijón.Bajo presión de la Inquisición, se le acusó de haber introducido en España un ejemplar de “El contrato social” de Rousseau, y fue encarcelado y deportado a Mallorca (1801). Hasta mayo de 1802 residió en la Cartuja de Valldemosa, donde escribió “Memoria sobre educación pública”. Confinado en el Castillo de Bellver, fue liberado tras el motín de Aranjuez (1808). Con la invasión francesa en 1808, se convirtió en la eminencia gris de la Junta Central de la resistencia de los patriotas españoles en Sevilla. Murió en Puerto de Vega, en 1811.

GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS

Biografía de Jovellanos en  cervantesvirtual

Jovellanos el hombre y el pedagogo

 Ideas económicas. Informe sobre la ley agraria. Fisiócrata y liberal

 Jovellanos cultivó varios géneros literarios (como poesía y teatro) pero sus escritos principales  fueron ensayos de economíapolíticaagriculturafilosofía y costumbres, desde el espíritu reformador del despotismo ilustrado. Entre ellas destacan el Informe sobre la ley agraria, que escribió en una primera versión en 1784 pero que no envió hasta 1787 a la Sociedad Económica Matritense, que la remitió al Consejo de Castilla y que se publicó en 1795. En ella Jovellanos se muestra partidario de eliminar los obstáculos a la libre iniciativa, que dividía en tres clases: políticos, morales y físicos. Entre ellos estaban los baldíos, la Mesta, la fiscalidad, la falta de conocimientos útiles de los propietarios y labradores, las malas comunicaciones y la falta de regadíos, canales y puertos. Para corregir esta situación Jovellanos propone que los baldíos y montes comunales pasen a la propiedad privada, disolver la Mesta, cercar las fincas, y que los arrendamientos estén basados en el pacto libre entre los colonos y los propietarios, además de la limitación de los mayorazgos y la supresión de la amortización eclesiástica o de la eliminación de las trabas sobre los agricultores, además de la reforma de los impuestos.

Estas medidas crearían las condiciones para la constitución de un mercado de tierras, un aumento de la producción y la creación de un mercado nacional unificado que posibilitarían que aumentara la población y su nivel de vida, lo que serviría de base para el inicio de la industrialización.

Ideas educativas.- Ilustrar a los pueblos para que sean felices

Considera Jovellanos que la educación es el fundamento de la felicidad de los pueblos: “para hacer a los pueblos felices era preciso ilustrarlos” , pues la educación es “el primer origen de la prosperidad social” de los estados , al mismo tiempo que base de la virtud y las costumbres sin las cuales “ningún estado puede prosperar, ninguno subsistir” . Con este planteamiento, llega a la muy halagüeña conclusión de que “con la instrucción todo se mejora y florece; sin ella todo decae y se arruina en un estado” . En contrapartida, la causa de todos los males (infelicidad) es la ignorancia: “¿No es la ignorancia el más fecundo origen del vicio, el más cierto principio de corrupción?” .

A esto habría que añadir la reforma de la enseñanza, para hacerla más práctica, dándole más importancia a las materias científicas, y la inversión del Estado en obras públicas.

Ideas políticas.- Los jovellanistas

Recibieron este nombre un buen número de intelectuales españoles opuestos a Napoleón que seguían las doctrinas de Jovellanos, el gran pensador de la Ilustración, muerto en plena guerra de la Independencia.No aceptaron las renuncias de Bayona pero, como los afrancesados, defendían la necesidad de reformas y de una constitución acorde a la tradición española.Tomaban como modelo el sistema político británico. El poder judicial debía ser independiente, pero el poder legislativo y el ejecutivo debían estar unidos, puesto que las Cortes (constituidas por los tres estamentos tradicionales) debían tener también labores en el gobierno.

Fuentes:

http://schillerinstitute.org/spanish/art/goya_against_synarchism.html

http://www.elcomercio.es/v/20101026/cultura/relacion-entre-goya-jovellanos-20101026.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Gaspar_Melchor_de_Jovellanos#Madrid

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GOYA EN PROFUNDIDAD

 

 Goya y su tiempo. Enlaces para preparar una visita al Museo del Prado 

Página web oficial del Museo del Prado.

Historia del Museo del Prado.

Infografía para la localización del museo y orientación en la salas.

Biografía de Goya.

Básicos de Madrid: Goya en el Museo del Prado. Un vídeo que muestra una rápida visita virtual

 Goya en Artehistoria

Goya, pintor de luces y sombras

Los fusilamientos del tres de mayo

Otros ojos pàra mirar un cuadro: Los fusilamientos del 3 de mayo

MIrar un cuadro:La carga de los mamelucos

La lucha con los mamelucos: el 2 de mayo en Madrid y los fusilamientos del 3 de mayo

Audioguía Pinturas Negras

Secuencia de Goya en Burdeos (Carlos Saura 1999). Pinturas Negras

La mirada invisible: Las pinturas negras

 Puedes acceder a más información, enlaces y vídeos en el Blog El pasado del tiempo en las entradas:

La web del Museo del Prado como recurso didáctico

Goya en el cine

Entradas en I-spn-ya en el tiempo

 Categoría.- Crisis del Antiguo Régimen (1788-1833)

 

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Síntesis de España en el siglo XIX. La crisis del Antiguo Régimen. De la guerra de la independencia al reinado de Fernando VII (1808-1833)

La guerra de Independencia (1808-1814)



Tras la guerra contra la Francia revolucionaria, España inicia el siglo gobernada por el valido del rey Carlos IV y aliada o supeditada de nuevo al país vecino en su enfrentamiento con Inglaterra. Así España y Francia firman el Tratado de Fontainebleau (1807) que permite la entrada de tropas francesas con el fin de conquistar Portugal, aliada de los británicos, y reforzar así el bloqueo continental. Pero la crisis y el descontento explican el motín de Aranjuez que produce la caida de Godoy y la abdicación de Carlos IV en Fernando VII; poco después, en mayo del mismo año, al mismo tiempo se produce el levantamiento del pueblo contra los franceses (que estaban ocupando España) y las abdicaciones de Bayona en las que padre e hijo entregaron la Corona a Napoleón y éste a su hermano José Bonaparte: comenzaba la guerra de Independencia

La guerra de Independencia fue una guerra nacional pues supuso el levantamiento  (2 de mayo de 1808) y organización espontánea del pueblo a través de Juntas locales y provinciales y una Junta Suprema Central que coordinó la resistencia y la ayuda inglesa; una guerra del pueblo que se organizó en “guerrillas”; una guerra de liberación para expulsar a los invasores franceses; y una guerra civil pues enfrentó a los denominados “`patriotas” con los afrancesados.

Pese a la resistencia y los éxitos iniciales (victoria en la Batalla de Bailén) que obligó a Napoleón a desplazarse hasta España, los franceses lograron dominar prácticamente toda la península en 1810. Pero el hostigamiento de las guerrillas, del ejército hispano-británico de Wellington, desde Lisboa y Cádiz, y los problemas exteriores (desastre de la campaña de Rusia y derrotas en Europa) motivaron el abandono de los franceses de España y el regreso de Fernando VII como rey de España a principios de 1814 (Tratado de Valençay) pretendiendo establecer de nuevo la monarquía absoluta.

Las Cortes de Cádiz

Durante la guerra de Independencia se había producido el primer intento de revolución liberal en España: unas Cortes que representaban la soberanía nacional se habían reunido en Cádiz, para aprobar la primera Constitución española en 1812 y una serie de leyes destinadas a abolir el Antiguo Régimen (supresión de señoríos, de los gremios, de la Inquisición e igualdad de todos los españoles ante la ley). Pero ni los tiempos ni el pueblo parecían estar aún maduros para las libertades.


El reinado de Fernando VII (1814-1833)

La vuelta de Fernando VII supuso la del Antiguo Régimen: la Constitución y las leyes liberales de Cádiz fueron suprimidas, el Antiguo Régimen reinstaurado y los liberales y afrancesados perseguidos.  En esta primera etapa del reinado, muchos marcharon al exilio o conspiraron a través de pronunciamientos que fracasaban uno tras otro. Hasta que en 1820, el del comandante Riego en Sevilla (con las tropas que iban a sofocar el levantamiento de las colonias de América) logró triunfar y durante tres años la Constitución y leyes liberales volvieron a estar vigentes (Trienio Liberal). Los privilegiados y el rey pidieron ayuda a las potencias de la Santa Alianza y los “Cien Mil Hijos de San Luis” derrotaron a los liberales y devolvieron el poder absoluto a Fernando VII.
Entre 1823 y 1833 se producirá la quiebra del absolutismo acuciado por graves problemas: la crisis y ruina económica, la deuda del Estado, la pérdida de las colonias americanas , la división entre los absolutistas entre intransigentes y moderados y la oposición de los liberales. Fernando VII tuvo una hija en 1830 y abolió la Ley Sálica que prohibía reinar a las mujeres (la Pragmática Sanción) A la muerte del rey, se formaron dos bandos entre los partidarios de los derechos de la pequeña hija del rey y los de la reina madre regente (Isabel y María Cristina) y los del hermano menor del monarca fallecido, el infante Carlos María Isidro. Pero el conflicto no era sólo dinástico sino ideológico

España fin de siglo: del XVIII al XIX

El cambio de siglo

 El tránsito del siglo XVIII al siglo XIX, la horquilla de tiempo histórico entre 1788 y 1808, que en España coincide con el reinado de Carlos IV es algo más que el tránsito de una centuria a otra: es el fin de una época que se denominará “a posteriori” ANTIGUO RÉGIMEN. Comienza un proceso lento en el se pasa de una sociedad desigual de órdenes y jerarquías a una sociedad más abierta basada en la posibilidad del “estatus adquirido” a través del mérito personal y la capacidad profesional , en una sociedad con más movilidad en la que prima el individuo por encima del grupo, de la adscripción familiar y social.


El pueblo español permanece apegado a los principios y valores del absolutismo monárquico y de la Iglesia, como se muestra en el rechazo al “terror revolucionario” y en la movilización popular de la guerra contra Francia (1793-1795) que prefiguran la reacción del levantamiento de 1808. Pero también irá naciendo en ciertos grupos sociales un patriotismo, un sentido de nación, de patria, basado en las ideas de libertad, buen gobierno y participación ciudadana, una sociedad civil que resiste y sobrevive al vacio de poder que se creará en 1808 y una opinión pública que será la base de una sociedad liberal

 La España que salta del siglo XVIII al XIX manifiesta claros síntomas de crisis.


Esta situación es en parte debida a las guerras contra Francia primero y contra Inglaterra después, a la insuficiencia y parcial fracaso de las reformas ilustradas que se frenan tras el impacto de 1789, a la la pervivencia de los obstáculos de una sociedad tradicional y del régimen señorial. La crisis se manifiesta en el estancamiento demográfico, epidemias, catástrofes naturales, crisis de subsistencias, caída de la producción, inflación y alza de precios -especialmente de cereales-, dificultades de control del comercio colonial y en el endeudamiento del Estado que obliga a la emisión de vales reales y a la primera desamortización eclesiástica (la crisis del Antiguo Régimen es primordialmente la crisis fiscal del Estado del Antiguo Régimen víctima de sus desajustes financieros). A todo ello se sumará el enfrentamiento de la nobleza con Godoy, el descrédito e impopularidad de la monarquía de Carlos IV y María Luisa, el espectáculo de las conspiraciones e intrigas palaciegas…


 
…pero este horizonte dramático se ve matizado por otras apreciaciones más optimistas que otros historiadores resaltan.


España acaba el siglo XVIII como una nación plena de potencialidades, comparable a otras de Europa; había recuperado su papel de gran potencia y era una pieza clave en el equilibrio europeo: es significativo que el diplomático francés Bourgoing llegue a Madrid en 1792 para solicitar a Carlos IV que emplee su influencia en las Cortes europeas de Berlín, Viena, Estocolmo y San Petersburgo para que abandonen su actitud hostil hacia la revolución. Su potencial económico y demográfico era esperanzador: durante el siglo XVIII su población había aumentado un 40%, el desarrollo económico, pese a las dificultades, era inegable. Podía competir con Inglaterra en su rivalidad comercial y colonial. España poseía la segunda flota mercante del mundo, la segunda en cabaña lanar, la tercera potencia sedera y algodonera, los avances en la metalurgia eran constatables, su imperio colonial americano inmenso. Económicamente estaba retrasada respecto a Inglaterra, pero no respecto al resto de los países europeos. El peso del campesinado era un lastre, pero España era un país floreciente.


 
1808: la ruptura del equilibrio


El comienzo del siglo XIX inclinará este frágil equilibrio hacia las posiciones más pesimistas y dramáticas: la Armada española, la tercera del mundo queda destrozada en 1805 tras Trafalgar, Los destinos de la monarquía del Carlos IV toparon con los proyectos de Napoleón y en 1808 sobrevino la quiebra del Estado en una brusca ruptura . La guerra de la Independencia dejó una economía devastada e infraestructuras arrasadas, la nación dividida y el intento de Fernando VII, a partir de 1814 de imponer el “antiguo orden de cosas”. Pero la reacción popular ante el “vacío de poder” que propicia la invasión francesa, la herencia de las élites ilustradas -muchas de las cuáles creerán sinceramente en el programa reformista y modernizador de José Bonaparte-, el intento de revolución liberal de las Cortes de Cádiz y la promulgación de la primera constitución, aparecen como síntomas esperanzadores de un difícil y complejo camino de avances y retrocesos en que se convertirá la historia española del siglo XIX


Los fantasmas de Goya en el cine

Los fantasmas de Goya (Milos Forman, 2006) es una película que puede servir para acercarse a las transformaciones, conflictos y contradicciones de la España que pasa del siglo XVIII al siglo XIX. El relato, narrado desde el punto de vista de Goya, tiene lugar entre 1792 y 1815, con el regreso de Fernando VII y la restauración de la monarquía absoluta tras los convulsos años de la guerra de Independencia (1808-1814). La trama argumental se centra en la acusación por herejía que un monje (Javier Bardem) hace a una joven(Natalie Portman) que servía de musa de Goya (Stellan Skarsgard) y nos muestra, a través de la injusticia, la tortura y la superstición y de una aceptable ambientación, la sombría España de los últimos años de la Inquisición en España. En realidad, la personalidad del pintor aragonés apenas aparece reflejada caracterizando únicamente datos como su sordera, la iluminación con velas en su sombrero para pintar o el cobro adicional por la pintura de manos en los retratos. En este sentido destaca la secuencia en la que se explica el proceso de realización de un grabado:




Pese a los saltos temporales que confieren un ritmo irregular al filme, muchas secuencias pueden servir para aproximarse a la crisis del Antiguo Régimen en España. Por ejemplo, las escenas de los métodos de interrogatorio y tortura de la Santa Inquisición:





O la contradictoria actuación  de las tropas napoleónicas, como invasores y conquistadores al tiempo que difusores de los principios de la revolución francesa:






Esta elocuente escena (en versión original,¡inglés!):





Y el simbólico final:





Como complemento de este film, he encontrado este estudio en la enciclopedia aragonesa sobre Goya en el cine que puede ser un buen  punto de partida para investigar la imagen  que se ha ido creando del artista a a lo largo del tiempo.  Aunque no podemos olvidar una entrañable película que convierte a un autorretrato de Goya en el protagonista principal en plena guerra civil española: La hora de los valientes (Antonio Mercero, 1998)

GOYA EN EL CINE


El cine no podía desaprovechar la presencia de Goya y su pintura en diversas películas, cuya existencia corresponde a intenciones muy concretas. Para documentales de arte, la obra de Goya no admitía discusión alguna. Pero dependía de las ambiciones artísticas del realizador el dar un mayor o menor interés a la tarea emprendida. ¿Cómo enfocar el desfile de cuadros, grabados, tapices o retratos? Por la variedad de firmas en la dirección de los films, así como de los temas propuestos para el documental, nos llevaría demasiado espacio su estudio.


Debemos puntualizar que los films sobre Goya (en su dimensión documental), siguen una tónica de expresión similar a la utilizada por los italianos en los años 50 para reivindicar la obra de los pintores del Renacimiento, consistente en establecer un guión sobre un pintor determinado, que expresara a través de sus cuadros procedimientos técnicos y estilo. El cine español iba a inventar muy poco en sus obras cinematográficas sobre Goya, pues los patrones establecidos bastaban. Pero el incentivo comercial (muy restringido en el cortometraje español) sería un punto y aparte tratándose de nuestro pintor. La larga lista de películas que insertamos en la filmografía es bien elocuente sobre su interés y éxito.


Críticos de arte, realizadores inquietos que buscan fórmulas novedosas, se han acercado al cine a través de Goya para poner a punto su sensibilidad. Así lo testimonia el Goya de Camón Aznar (1978), realizado por el propio Camón con la ayuda técnica de Rafael J. Salvia. José F. Aguayo captó en este film poético los colores de la paleta del pintor de Fuendetodos. Desfilan por sus imágenes (bajo un fondo sonoro de poemas y lirismos) el alma inconformista del genial aragonés, vivificándose personajes conocidos a través de caprichos, disparates y pinturas negras. Interesante la experiencia cinematográfica de Camón, pues su poema se fragmenta en términos inéditos, con singular arrebato.


—Ambientes goyescos: El mundo de Goya, captar el ambiente de su tiempo, es otra de las facetas cinematográficas que hemos entrevisto a través de diversas películas narrativas. El Madrid de las majas; la corte de «el Deseado»; la angustia de los intelectuales perseguidos o marginados por Fernando VII; el colorido de la fiesta de los toros y los toreros de tronío de la época; sus tonadilleras… Remontándonos unos años más, la heroica lucha del pueblo español para expulsar al invasor francés, fueron también motivos que nutrieron abundantes films extranjeros y españoles. Recortemos nuestra filmografía, dejando algunos títulos que sirvan de guía: El conde de Maravillas, película de José Buchs, el director que más temas de época llevó a la pantalla española, aunque se dejaba llevar por el brillo de la anécdota y la guardarropía; El 2 de mayo, en la que el actor Antonio Mata personificaba a Goya, es posiblemente la película que inicia esta iconografía viva y cinematográfica de Goya. Pero lo ambiental, con la reconstrucción de la época, aparecía también en Pepe Hillo, Goya que vuelve, Goyescas, La maja del capote, María Antonia la Caramba. Tal insistencia en las décadas de los 40 y 50 obedece más que nada a la carencia de la más elemental crítica para los guiones, para que la Administración hiciera la vista gorda. Se prefería el colorido de la época antes que la presencia de un Goya rebelde, disconforme con una tiranía. Se trataba de películas más bien blandengues, casi rutinarias, hinchadas de afectación, de tramoya y de trajes vistosos.


— Goya en grandes films: Lo de «grande» se refiere, claro está, a películas de primera categoría, concebidas como superproducciones, en su exacto sentido comercial. Se citan, por orden de producción: The naked maja (La maja desnuda), película italo-norteamericana, realizada en 1958 por Henry Koster, con interpretación, en los papeles de Goya y Cayetana, de Anthony Franciosa y Ava Gardner, respectivamente. De 1970 es Goya, historia de una soledad, española, que realizó Nino Quevedo, con Francisco Rabal, en Goya, e Irina Demick, personificando la figura de doña Cayetana. El tercero de los films, lleva el título de Goya, genio y rebeldía, y es de nacionalidad ruso-germana; dirigido en 1972 por Konrad Wlof, un lituano bastante influido por Brecht. Volaverunt y Goya en Burdeos, son los últimos films sobre el genio aragonés (1999).


Pasando rápidos por los dos primeros, el más interesante nos parece éste, de procedencia soviética. El de Henry Koster, ofrecía una ambientación muy a lo Hollywood. No olvidemos que Koster es de origen centroeuropeo; trabajó para el cine alemán en los años treinta, y refugiado en Norteamérica al subir al poder Hitler, realizó las películas de más éxito de Deanna Durbin, repitiendo viejos triunfos de este director con Franciska Gaal. Hay licencias en el film; por ejemplo, las de tiempo y lugar: Goya llegado a Madrid, desde la capital de Aragón, se enfrenta con la represión que sufren los patriotas por la tiranía de «el Deseado». La presencia de Ava Gardner desviaba el interés central de Goya.


Mayores defectos mostraba la película de Nino Quevedo, con un Goya automarginado por la sordera y sus enemigos, además de por el afán del director del film, quien quería ofrecer una ambientación que conjugara los colores, sin tener en cuenta la tragedia del pintor, solo con su amargura, que llevaría como liberación a sus lienzos. Lo más destacable, la interpretación de Rabal y la animación de cuadros famosos para dar una dimensión más viva y eficaz. Pero esto es poco en una película que pretendía bastante más que una semblanza biográfica.


El guión de Goya, genio y rebeldía, es una adaptación de la novela de Lion Feuctwanger. Sitúa al aragonés, ya triunfador, en la corte de Carlos IV, como pintor de palacio. Godoy, la reina María Luisa y el rey, giran en premonición trágica en torno a su destino. Si Goya ha ganado el privilegio de pintar a la familia real, y a sus personajes más encumbrados, el pintor aragonés se siente más atraído por las gentes del pueblo, por sus costumbres populares, su miseria, las fiestas taurinas y el colorido de los atuendos. Se gana pronto la admiración de los profanos, pues la vida palpita en sus apuntes y diseños. Es la misma vida lo que pone en sus pinturas ya famosas. Inquietante, a ciertos ojos; el gran inquisidor ve, antes que nadie, al otro Goya: al inconformista, al crítico feroz, al amigo del pueblo. Y lo invita a que tome consideración ante la gravedad de sus inclinaciones. Le advierte. Vendrán más tarde, «los fantasmas de la razón que producen monstruos», sin adivinar, acaso, hasta dónde pueden llevarle los rostros sin color, oscuros y «negros», que en los sueños se le aparecen, y que Goya plasma, en un desafío al Santo Oficio. Este intento de cuestionar una época a través de la obra del pintor, se ofrece en el film como loable novedad. Pero, además, no se escamotean rasgos más precisos; de ahí su objetividad.


Volaverunt, producción hispano-franco-italiana dirigida por Bigas Luna , está basada en la novela homónima de Antonio Larreta, ganadora del Premio Planeta en 1980. En ella se plantea el hipotético asesinato de la Duquesa de Alba (Aitana Sánchez-Gijón) del que el pintor aragonés, interpretado en esta ocasión por el actor cubano Jorge Perugorría, es considerado sospechoso. Completan el reparto Jordi Mollà (Godoy) y Penélope Cruz (Pepita Tudó).


Otro aragonés ilustre, Carlos Saura , es el encargado de llevar a la pantalla los recuerdos de los años de juventud del pintor en Goya en Burdeos. Francisco Rabal es quien recrea a un Francisco de Goya viejo y sordo, que desde su exilio en Burdeos junto a su amante (Eulalia Ramón) y su supuesta hija (Dafne Fernández) rememora sus años de plenitud (es José Coronado quien encarna al Goya joven). Fantasmas y obsesiones desfilan en su mente y entre ellas, su pasión por la Duquesa de Alba (Maribel Verdú). Saura realizó aquí un retrato de Goya que trascendía la biografía histórica para adentrarse en su vida interior y sus ensoñaciones. Para lograr el clima onírico requerido, contó con la eficacia de su habitual director de fotografía Vittorio Storaro, quien realiza unos impresionantes experimentos visuales. El grupo teatral catalán La fura dels baus se encargó de escenificar las escenas de Los desastres de la guerra.

 • Filmografía:


— Documentales de arte:


Aquel Madrid de Goya (1944), de J. M. Hernández Sanjuán.


Goya (1948), de J. M. Elorrieta.


Goya, desastres de la guerra (Les desastres de la guerre, 1951), de Pierre Kast.


Los desastres de la guerra (1953), de J. López Clemente.


Toreo a caballo (1953), de Santos Núñez.


Cacería en el Prado (1954), de José María y Manuel Herández Sanjuán.


La Tauromaquia (1954), de J. L. Clemente.


Goya (1954), de I. A. Block y B. Berg.


Oración en Piedra: la catedral de Toledo (1957), de Manuel Domínguez.


San Antonio de la Florida (1957), de M. Hernández Sanjuán.


Goya. Una vida apasionada (1958), de José Ochoa.


España 1800 (1959), de Jesús Fernández Santos.


Goya. Tiempo y recuerdo de una época (1959), de J. F. Santos.


Las pinturas negras de Goya (1959), de Camón Aznar y Anwander.


Concierto en el Prado (1960), de Vicente Lluch.


Corrida goyesca (1960), de Julián de la Flor.


En serio y en broma (1962), de M. Martínez Remis.


Toros tres (1963), de Javier Aguirre.


Pintura española (1964), de Luis Torreblanca.


La España de Goya (1970), de J. F. Santos.


Milagro (1970), de Alberto Lapeña.


La mujer en Goya (1975), de César Fernández Ardavín.


Goya, perro infinito (1978), de Antonio Pérez Olea.


Goya (1979), de Juan Caño Arecha.


Aguafuertes de la Guerra (1980), de César Fernández Ardavín.


Los Caprichos de Goya (1980), de César Fernández Ardavín.


El color de una pasión (1982), de Francisco Javier Borrego.


— Temas ambientales:


El conde de Maravillas (1926), de José Buchs.


El 2 de mayo (1927), de J. Buchs.


Pepe-Hillo (1928), de J. Buchs.


Goya que vuelve (1928), de Modesto Alonso.


Goyescas (1942), de Benito Perojo.


La maja del capote (1943), de Fernando Delgado.


María Antonia la Caramba (1950), de Arturo Ruiz Castillo.


La Tirana (1958), de Juan de Orduña.


El último chantaje (The Oldest Confession, luego The Happy Thieves, 1961), de George Marshall.


— Goya como personaje central:


The Naked Maja (La maja desnuda, 1958), de Henry Koster, con Ava Gardner (duquesa de Alba), Anthony Franciosa (Goya), Amadeo Nazzari (Godoy), Gino Cervi (Carlos IV).


Goya, historia de una soledad (1970), de Nino Quevedo, con Francisco Rabal (Goya), Irina Demick (Cayetana), Jacques Perrin, José María Prada.


Goya, genio y rebeldía (1971), de Konrad Wlof.


Goya (1973), de Camón Aznar y Rafael J. Salvia.

 Volaverunt (1999), de Bigas Luna, con Jorge Perugorría (Goya), Aitana Sánchez-Gijón (Cayetana de Alba), Jordi Mollà (Godoy) y Penélope Cruz (Pepita Tudó).



Goya en Burdeos (1999), de Carlos Saura, con Paco Rabal y José Coronado (Goya), José María Pou (Godoy) y Maribel Verdú (Cayetana de Alba).



CINE AMATEUR E INDEPENDIENTE ARAGONÉS:


Los frescos de Goya de San Antonio de la Florida (1961), de Miguel Ferrer.


Goya, pinturas negras (1963), de Luis Pellejero.


Tauromaquia (1963), de Miguel Ferrer.


Goya y su trasmundo (1966), de José Luis Pomarón.


PROGRAMAS DE TELEVISIÓN:


Goya (1964), de Alfredo Castellón (serie Cámara 64).


Goya (1965), de José Antonio Páramo (serie Entrada libre).


Goya o la impaciencia (1974), de José Antonio Páramo (serie Pintores del Prado).


Goya, 1746-1828 (1985); serie de 6 episodios de 55 minutos, de Ramón Larraz, con Enric Majó (Goya), Laura Morante (Duquesa de Alba) y Luis Escobar (Carlos IV).


Serie Mirar un cuadro (1985-1988), 14 episodios dedicados a cuadros de Goya: Maja vestida, Maja desnuda, La familia de Carlos IV, La visión fantástica (Asmodeo), El destino (Atropos) o las Parcas, El dos de mayo de 1808 en Madrid: la lucha de los mamelucos, El dos de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío, Duelo a garrotazos, Aquelarre (escena sabática), Saturno devorando a sus hijos, Perro semihundido, El albañil herido, Retrato de Juan Bautista de Muguiro, La lechera de Burdeos”.


Fuente: GEA (Gran Enciclopedia Aragonesa)

Goya en Artehistoria


Goya, pintor de luces y sombras

La lucha con los mamelucos: el 2 de mayo en Madrid (1814)

Fusilamientos del 3 de mayo (1814)

Bicentenario de las Cortes de Cádiz (1810- 2010)

Os dejo el programa de Reportero de la Historia de RTVE sobre el bicentenario de las Cortes de Cádiz (1810-2010) y algunas ideas para contextualizar y  entender su importancia en la Historia de España

Rasgos generales de la Guerra de Independencia     
 A comienzos del siglo XIX la política exterior de España se había supeditado a la estrategia napoleónica del “bloqueo continental” contra Inglaterra. El Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807) supuso un compromiso bélico con Francia para la invasión y  reparto de Portugal Pronto se comprobó que los proyectos de Napoleón iban más allá de los acuerdos: una verdadera ocupación del territorio peninsular encaminada a controlar los  tres puertos más activos e importantes: Barcelona, Cádiz y Lisboa. Mientras la monarquía española se desintegraba y daba muestras de inoperancia. Entre el  17 y el 19 de marzo de 1808, el motín de Aranjuez, condujo a la destitución de Godoy y abdicación de Carlos IV:  Fernando VII, rey de España El 23 de marzo Murat entra en Madrid..  La familia real es llamada  por Napoleón a Bayona.- El 2 de mayo se levanta el pueblo de Madrid. Poco después tendrán lugar las Abdicaciones de Bayona (5-6 de mayo). Napoleón  entrega la corona española a su hermano José. Comienza la llamada Guerra de Independencia  El levantamiento popular  ha originado una guerra generalizada no prevista por el proyecto bonapartista.
Ante la pasividad de las autoridades españolas, la Junta de gobierno y el Consejo de Castilla, Murat se autodesignó presidente de la Junta, depositaria de la soberanía. Estos hechos motivaron la resistencia del pueblo español a través de Juntas provinciales y locales que surgen a lo largo del territorio peninsular y que se coordinarán a través de una Junta Central (septiembre 1808) que solicitará el apoyo a Inglaterra. En aquellos días, las clases medias, intelectuales e hidalgos asumieron el poder, apoyándose en los campesinos y artesanos que combatían a las “autoridades” que colaboraban con los franceses.
La insurrección se convirtió en un levantamiento popular, (“el pueblo en armas”), un movimiento espontáneo sin organización previa que se produjo  en muchos lugares por decisión local  (declaración de guerra del alcalde de Móstoles, Andrés Torrejón) a través de proclamas y manifiestos antifranceses y de juntas locales y provinciales (unas de tendencia liberal, otras absolutistas) que surgen para llenar el vacío de poder y la actitud colaboracionista o dubitativa de las instituciones de gobierno (audiencias y capitanes generales).
El rasgo de  guerra popular  se reflejará en  la resistencia a través de las “guerrillas” que organizadas en partidas y cuadrillas tuvieron su ámbito de actuación en el medio rural. Pero las motivaciones del levantamiento de los españoles (pueblo y élites) son diversas e incluyen diferentes dimensiones:
– Movimiento “nacional” y lucha  patriótico por la independencia e integridad territorial de España, pero también de defensa de las viejas instituciones, costumbres y leyes.
        – Dinástico, oponiendo a José Bonaparte ( “el rey intruso”) al “deseado” Fernando VII, el monarca raptado al que se identifica con la patria.
         – Religiosidad  popular y en defensa de la Iglesia y religión católica ante el “ateísmo” y anticlericalismo francés.
Un pueblo, en su mayoría campesino y analfabeto, reaccionaba espontáneamente ante la invasión movido por unas ideas más vividas que pensadas: el rey es, por definición, justo y bueno y es natural que su voluntad sea ley (el rey como mito). Un pueblo dirigido por un clero rural que considera las renuncias de Bayona impuestas por la fuerza y el engaño. El levantamiento tiene un sentido claro: echar a los franceses y  reponer a Fernando en el trono (José María Jover). No obstante, no podemos ignorar las aspiraciones de renovación social e incluso cierta tendencia antiaristocrática de ciertos sectores populares, acuciados por la grave situación económica
Las diferentes posturas ante la invasión
                En las élites del país podemos apreciar  cuatro tendencias que dividen a los españoles:
  • Los absolutistas que aceptaban el estado de cosas anterior al levantamiento de mayo: partidarios del Antiguo Régimen y de la preeminencia de los estamentos privilegiados. 
  •  Los afrancesados que aceptaron y colaboraron con el régimen de José Bonaparte que imitaba al de la Francia Napoleónica (reformas pero sin revolución, al estilo del despotismo ilustrados)
  •  Los reformistas o jovellanistas que defienden la necesidad de un programa de reformas en la línea de los proyectos ilustrados
  •  Los revolucionarios liberales que aspiraban a una transformación profunda de la sociedad a través de la convocatoria de unas Cortes constituyentes que establecieran una constitución escrita que recogiese las bases jurídicas de una nueva sociedad burguesa.                       

La convocatoria de Cortes: el primer intento de revolución liberal-burguesa
               
Los”patriotas”, no aceptaron las renuncias de Bayona. Eran la inmensa mayoría del pueblo español, pero divididos en  tres tendencias: jovellanistas (constitución histórica, soberanía compartida rey-cortes, Cortes estamentales), liberales (antiguos ilustrados, burguesía, clases medias -intelectuales, comerciantes, industriales, profesionales-  y algunos nobles y eclesiáticos  que defienden soberanía nacional, constitución liberal, y absolutistas (soberanía real y tradicionalismo católico del Antiguo Régimen). Absolutistas y liberales, ahogarán a los jovellanistas  serán enemigas entre sí, se enfrentarán en Cádiz , durante el reinado de Fernando VII y gran parte del siglo, con ecos que llegan hasta la actualidad.
El 25 de septiembre de 1808 se creó en Aranjuez , y presidida por Floridablanca,  una Junta Central, como órgano de carácter y jurisdicción nacional para organizar la resistencia contra el invasor y conseguir el apoyo de Inglaterra. Se retiró a Sevilla y después a la Isla de León (San Fernando), donde se disolvió transmitiendo su poder a una Regencia encargada de la dirección de la guerra.    La Regencia convocó a la “nación” para una reunión de Cortes en septiembre de 1810.
El 24 de septiembre de 1810 se reúnen  en Cádiz los representantes de las provincias y de las colonias: al disolverse el Consejo de regencia, asumen en una sola cámara y de manera revolucionaria el ejercicio de la soberanía y la edificación de una sociedad política nueva. Muñoz Torrero exalta en su discurso inaugural la soberanía nacional, la división de poderes y la inviolabilidad de los diputados. Triunfaron la tesis de los liberales (Conde de Toreno) y el primer decreto formula el principio de representación nacional de los diputados como depositarios de la soberanía nacional. El recuento de diputados nos señala un predominio de intelectuales y de clases medias
La labor de las Cortes de Cádiz se concreta en dos  aspectos :una serie de decretos y leyes y la elaboración y proclamación de la Constitución de 1812.
 La Constitución de 1812 y las medidas legistativas de las Cortes de Cádiz
El 19 de marzo se proclama la primera constitución española, la Constitución de 1812 Los 384 artículos se dividen en 10 títulos: 1)La nación, los españoles y la soberanía nacional, II) Territorio y religión, III, IV y V) Los poderes, VI) Administración Local, VII) Organización fiscal, VIII) Ejército, IX) Instrucción Pública y X) Inviolabilidad de la Constitución. Las ideas clave son: 
  • Soberanía nacional
  •  División de poderes. El Estado como monarquía hereditaria
  • El Poder legislativo reside en las Cortes con el rey. El rey puede promulgar, sancionar y vetar las leyes
  •  Poder ejecutivo: reside en el rey que nombra a sus secretarios (ministros). No existe control parlamentario del gobierno. Limitaciones al poder real (art. 172)
  • Poder judicial en tribunales independientes. Se reconocen las jurisdicciones especiales eclesiástica y militar.
  • Confesionalidad y exclusividad de la religión católica, apostólica y romana
  • Ejército permanente y Milicia Nacional
  • Cortes unicamerales elegidas por sufragio universal indirecto de varones mayores de 25 años. Elegibilidad censitaria
  • Poder local y provincial. Alcaldes y Diputaciones.

La Constitución de 1812 recoge principios tradicionales y los combina con otros de inspiración reformista y revolucionaria (Constitución francesa de 1791). Refleja el ideal de gobierno de una minoría de intelectuales y de una burguesía aún demasiado débil. El fracaso en la práctica demostró que la sociedad española aún no estaba preparada para pasar de ser súbditos a ciudadanos, ante una gran parte de la Iglesia y de la nobleza que se opusieron a la pérdida de sus privilegios y un pueblo que clamaba por “el deseado”. Sin embargo se convertirá en la referencia obligada de todos los movimientos liberales del XIX e influirá en las constituciones hispanoamericanas.

Además, las Cortes promulgaron una serie de decretos y leyes que pretendían crear las bases de un nuevo régimen liberal:

a) Abolición del régimen jurisdiccional (agosto de 1811)
b) Desamortización de propios y baldíos (enero de 1813)
c) Eliminación del mayorazgo
d) Supresión de gremios (junio 1813)
e) Libertad de imprenta (noviembre de 1810)
f) Medidas relacionadas con la cuestión religiosa: desamortización eclesiástica y supresión de la Inquisición

Este conjunto de medidas pretendían desmontar el Antiguo Régimen y los privilegios de la sociedad estamental, implantar una sociedad de clases basada en lala igualdad jurídica y la movilidad socialde los individuos:
  • – En el orden social, la abolición del régimen señorial acaba con la justicia  señorial, y desaparece la exclusividad de acceso a cargos administrativos, políticos y militares que poseía la nobleza.
  • – En el orden económico desaparecen las prestaciones señoriales, vinculaciones, mayorazgos y se propugna la libertad de trabajo
  • – En el orden jurídico, la unificación legal acaba con fueros y privilegios, así como con costumbres de derecho consuetudinario (matrimonios desiguales, por ejemplo).
Pese a la crisis de la sociedad estamental, la reacción absolutista frenará y alargará el proceso de instauración de un régimen liberal, subsistirán muchos privilegios  y la persistencia del poder de la nobleza se hará notar a lo largo de todo el siglo XIX. La revolución liberal-burguesa no ha hecho sino empezar un largo camino lleno de obstáculos y resistencias.

El siglo XVIII en España

El problema sucesorio. Genealogía de Felipe V

Arbol-genealogico-Felipe5

Pulsa en el cuadro para conocer la historia de La familia de Felipe V de Louis Michel Van Loo (1743)

Lección visual de historia dinástica

En Artehistoria

En la web del Museo del Prado

BLOQUE 4. España en la órbita francesa: el reformismo de los primeros Borbones (1700-1788)

4.1. La Guerra de Sucesión Española y el sistema de Utrecht. Los Pactos de Familia.

4.2. La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas.

4.3. La España del siglo XVIII. Expansión y transformaciones económicas: agricultura, industria y comercio con América. Causas del despegue económico de Cataluña.

4.4. Ideas fundamentales de la Ilustración. El despotismo ilustrado: Carlos III.

 

Dos presentaciones:

El Siglo XVIII. Los Borbones

El siglo XVIII en España: el reformismo borbónico

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Cuadro de Felipe V en el Almudín de Játiva expuesto boca abajo como castigo por ordenar el incendio de la ciudad en 1707.

Documento 2.- Decreto de Nueva Planta. Abolición de los fueros de los reinos de Aragón y Valencia, 1707

“Considerando haber perdido los reinos de Aragón y de Valencia, y todos sus habitadores por la rebelión que cometieron, faltando enteramente al juramento de fidelidad que me hicieron como a su legítimo Rey y Señor, todos sus fueros, privilegios, exenciones y libertades que gozaban y que con tan liberal mano se les habían concedido, así por mí como por los Señores Reyes mis predecesores […] se añade ahora la del justo derecho de la conquista que de ellos han hecho últimamente mis Armas con el motivo de su rebelión; y considerando también, que uno de los principales atributos de la Soberanía es la imposición y derogación de leyes […]. He juzgado conveniente, así por esto como por mi deseo de reducir todos mis reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y Tribunales, gobernándose igualmente todos por las leyes de Castilla tan loables y plausibles en todo el Universo, abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros y privilegios […] hasta aquí observados en los referidos reinos de Aragón y Valencia; siendo mi voluntad, que estos se reduzcan a las leyes de Castilla, y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella y en sus Tribunales sin diferencia alguna en nada, pudiendo obtener por esta razón igualmente mis fidelísimos vasallos los castellanos oficios y empleos en Aragón y Valencia de la misma manera que de ahora en adelante los aragoneses y valencianos han de poder gozarlos en Castilla sin ninguna distinción.”

Palacio del Buen Retiro, Decreto de abolición de los fueros de Aragón y Valencia, a 29 de junio de 1707. Novísima Recopilación, 3, 3, 1

Cuestiones para el análisis del texto 

  1. Resuma con brevedad y concisión el contenido del texto.
  2. Señale y explique las ideas fundamentales del texto (clasifique el texto, indique autor y contexto histórico -nacional e internacional-con el que se relaciona y aclare los términos, acontecimientos o personajes necesarios para su comprensión)
  3. Relacione el texto con la  cuestión: La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas.

Orientaciones  para crear tu comentario personalizado

Decreto de Nueva Planta 1707. Resuelto 1

Decreto de Nueva Planta 1707. Resuelto 2

Guerra de Sucesión española

Pulsa en el mapa para ver el comentario

guerra-sucesion1713

europatrasutrech

 

 

 

Provincias e intendencias de España en 1789

Resultado de imagen de organizacion territorial siglo XVIII en america

El motín de Esquilache

PARA PROFUNDIZAR

EL SIGLO XVIII EN EL CINE Y EN LA LITERATURA

El siglo XVIII en catedu

El siglo XVIII. Los primeros Borbones

La crisis del Antiguo Régimen

APOYO AUDIOVISUAL

Memoria de España

La nueva España de Felipe V

Carlos III y la sombra del reformismo

A la sombra de la revolución

Nueva Historia de España

De los Austrias a los Borbones

El despotismo ilustrado

Crisis del Antiguo Régimen

Artehistoria

La España de los Borbones

 

SELECCIÓN DE TEXTOS

Decreto de Nueva Planta

Tratado de Utrecht

Motín de Esquilache

Esquilache comentado

Esquilache en el cine

Recurso para comentar Los Pactos de Familia

Informe sobre la ley agraria de Jovellanos (1794)

 

Jovellanos visto por Goya

Documento 3.- Informe sobre la ley agraria de Jovellanos (1794)

Tal

Análisis de texto de Jovellanos. Modelo resuelto 1

Análisis del texto de Jovellanos. Modelo resuelto 2

La familia de Carlos IV.jpg

El cuadro analizado en wikhttps://www.youtube.com/watch?v=quseErUlB4Qipedia

El cuadro analizado en la web del Museo del Prado

Mirar un cuadro RTVE

 

 

DEL SIGLO XVIII AL XIX. LECTURA

 

Esquilache

Ficha técnica de la película Esquilache

Argumento y tema
Con motivo del bicentenario de la muerte de Carlos III, la película recoge un acontecimiento crucial del reinado del monarca ilustrado a partir de la obra de Buero Vallejo “Un soñador para un pueblo”: el motín de Esquilache. La película es un flash back en la que el marqués rememora aquellos sucesos y se convierte en una reflexión política y moral sobre la España de la Ilustración. Se puede entender como una relectura del texto teatral de Buero o un discurso relacionado con el contexto histórico de España en los ochenta con el gobierno socialista.

Otras secuencias:
– Discurso de Esquilache en la Sociedad Económica de Amigos del País
– Diálogo de los duques: nepotismo y salidas de la nobleza.
– Carlos III y su Corte. Vieja y nueva nobleza.
– Escenas del motín urbano.
– Entrevista Isabel Farnesio- Esquilache.

Objetivos– Profundizar en las características y mentalidad de la nobleza del Antiguo Régimen.
– Distinguir entre nobleza de linaje y nobleza de toga.
– Ilustrar la mentalidad del absolutismo monárquico.
– Definir el concepto de Despotismo Ilustrado y mostrar sus contradicciones.
– Repasar e ilustrar los motines urbanos.
– Profundizar el la explicación de las causas y significado del motín de Esquilache de 1766.

ContenidosEl siglo XVIII: Carlos III y la práctica del Despotismo Ilustrado.

Posibles actividadesVisionado y explicación de las secuencias con el apoyo de los textos seleccionados de la obra en la que se inspira para estudiar los rasgos y contradicciones del Despotismo ilustrado y de la sociedad española del XVIII.

Vídeo sobre el motín de esquilache